El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó este lunes su preocupación por el respaldo de la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, al candidato demócrata a la alcaldía de la ciudad, Zohran Mamdani, quien se identifica como socialista.
A través de su cuenta en Truth Social, Trump calificó a Mamdani como un “pequeño comunista” y consideró el apoyo de Hochul como “sorprendente y muy malo para la ciudad de Nueva York”. El mandatario advirtió que “Washington estará vigilando esta situación muy de cerca” y agregó: “No hay razón para enviar buen dinero al mal”.
El respaldo de Hochul fue publicado el domingo en un artículo de opinión en The New York Times, donde la gobernadora reconoció tener desacuerdos con Mamdani, pero valoró su compromiso con una ciudad más asequible y segura, además de su oposición a lo que llamó “agenda extrema” de Trump.
Una contienda electoral fragmentada
Mamdani, quien ganó inesperadamente las primarias del Partido Demócrata, se convirtió en el candidato oficial de la formación, superando al exgobernador Andrew Cuomo, quien ahora se presenta como independiente. El actual alcalde, Eric Adams, también decidió postularse como independiente, tras rechazar una supuesta oferta del Gobierno de Trump para abandonar la contienda en favor de Cuomo.
Cuomo y Adams, ambos con trayectoria política consolidada, representan el ala moderada del partido y mantienen vínculos con sectores empresariales y sindicatos tradicionales, que han mostrado reservas frente a las propuestas socialdemócratas de Mamdani.
Además de ellos, el candidato republicano Curtis Sliwa también participa en la carrera por la alcaldía, en una elección marcada por la polarización ideológica y el debate sobre el futuro político de la ciudad.
Reacciones y tensiones internas
El respaldo de Hochul a Mamdani generó reacciones dentro del Partido Demócrata, donde algunos sectores criticaban su demora en apoyar al candidato. Mamdani agradeció el gesto a través de un mensaje en X, destacando el esfuerzo por “unificar el partido”.
La contienda por la alcaldía de Nueva York se perfila como una de las más observadas del país, con implicaciones nacionales en el debate sobre el papel de las corrientes progresistas dentro del Partido Demócrata y la respuesta del Gobierno federal ante escenarios locales con fuerte carga ideológica.




