Las labores de ayuda humanitaria siguen este viernes en el norte de la isla de Cebú, cerca del epicentro del terremoto de 6,9 que sacudió el archipiélago la noche del martes. El sismo ha dejado hasta ahora 68 muertos, 559 heridos y más de 366.000 personas afectadas, incluidas 77.000 desplazadas.
La Cruz Roja filipina destacó que las necesidades más urgentes son agua potable, alimentos, refugio y atención médica. Familias enteras permanecen a la intemperie o bajo refugios improvisados con plásticos y lonas a lo largo de las carreteras que conectan Bogo con la capital provincial, Cebú.
Las constantes réplicas dificultan las labores de rescate y asistencia. Este jueves se registró una réplica de magnitud 5,3 que volvió a sacudir la región. Además, al menos 11 puentes resultaron dañados, complicando el acceso a zonas remotas mientras los equipos trabajan en recuperar electricidad y telecomunicaciones.
Filipinas se encuentra en el Anillo de Fuego del Pacífico, donde se registran anualmente alrededor de 7.000 terremotos, la mayoría de intensidad moderada.




