Los ministros de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y de Estados Unidos, Marco Rubio, iniciarán próximamente los preparativos para la cumbre entre los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump, que se celebrará en Budapest, informó el Ministerio de Exteriores ruso.
El viceministro Serguéi Riabkov señaló que los contactos iniciales se centrarán en la “operación militar especial” rusa y en la política del grupo occidental de apoyo a Ucrania. Aunque aún no se ha definido el lugar del encuentro entre Lavrov y Rubio, Riabkov aseguró que la conversación telefónica entre ambos países “está mucho más avanzada” que la reunión presencial.
El Kremlin mantiene su postura respecto a sus principales demandas: Moscú exige que Kiev retire sus tropas de las cuatro regiones anexionadas y renuncie a ingresar en la OTAN antes de iniciar cualquier negociación. Sin embargo, medios internacionales señalan que Putin habría mostrado disposición a detener su avance en Jersón y Zaporiyia si Ucrania repliega sus tropas en Donetsk y Lugansk.
El gobierno ucraniano y la Unión Europea observan con cautela la cumbre, recordando que el encuentro de Alaska el pasado agosto fue interpretado como un intento de Moscú de ganar tiempo. Por su parte, Moscú asegura que su posición es coherente y bien conocida, mientras Kiev insiste en que primero debe cesar el fuego antes de discutir un acuerdo de paz definitivo.




