El emisario ruso Kiril Dmítriev, jefe del Fondo de Inversión Directa y encargado de la cooperación económica con Estados Unidos, llegó de urgencia a Nueva York con el objetivo de negociar una disminución de las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump a las petroleras Rosneft y Lukoil.
A su llegada, Dmítriev aseguró que mantendrá “debates a puertas cerradas” con representantes estadounidenses, buscando un diálogo basado en el respeto a los intereses de Rusia. Su agenda incluye un encuentro con Steve Witkoff, enviado de la Casa Blanca para Rusia.
El funcionario criticó además la política de la administración Biden y las acciones de Europa y Reino Unido, que según él han obstaculizado el diálogo directo entre Moscú y Washington. “Las presiones no funcionan con Rusia”, subrayó, insistiendo en que la cooperación económica bilateral depende del respeto mutuo y de la consideración de la seguridad rusa.
El viaje se produce tras un nuevo paquete de sanciones estadounidenses y europeas, que incluye restricciones a la “flota fantasma” rusa y a empresas chinas e indias que ayudan a Moscú a evadir sanciones. Pese a ello, el Kremlin asegura que actuará “por su propio interés” y Putin calificó las medidas como un “paso inamistoso” sin impacto significativo en la economía rusa.
En paralelo, Ucrania continúa enfrentando los ataques de Moscú, mientras el presidente Volodimir Zelensky instó a Occidente a reforzar sanciones al sector petrolero ruso y aumentar el apoyo militar a su país.




