El huracán Melissa, de Categoría 5, que tocó tierra en Jamaica en el día de ayer con vientos sostenidos de aproximadamente 185 mph (≈ 295 km/h), dejando tras de sí un panorama de destrucción sin precedentes en el suroeste de la isla, especialmente en la parroquia de St. Elizabeth y su cabecera, Black River.
Las autoridades locales describen el impacto como catastrófico. “No hay infraestructura en la región que pueda resistir una categoría 5”, advirtió el primer ministro jamaicano, mientras equipos de rescate enfrentan condiciones extremas para llegar a las zonas más afectadas.
Inundaciones y daños estructurales
En Black River, varias familias quedaron atrapadas en sus casas debido a las inundaciones masivas, mientras los caminos se bloqueaban por árboles caídos, rocas desprendidas y aguas estancadas. El hospital local sufrió daños estructurales, incluyendo la pérdida parcial del techo, obligando a evacuar a pacientes y limitar los servicios médicos en plena emergencia.
Más de 200 000 abonados quedaron sin electricidad en toda Jamaica, y los daños en carreteras y puentes han aislado varias comunidades, dificultando la llegada de ayuda humanitaria y suministros básicos.
Consecuencias económicas y sociales
El huracán ha generado impactos severos en la economía local: la pesca, la agricultura y el turismo costero se han visto gravemente afectados. Además, se prevé un aumento del riesgo sanitario por aguas estancadas y el acceso limitado a atención médica y agua potable.
La reconstrucción será un proceso prolongado, considerando la magnitud de los daños en viviendas, infraestructura pública y servicios esenciales.
Respuesta de las autoridades
El gobierno jamaicano ha declarado la isla como zona de desastre, lo que permite movilizar recursos nacionales e internacionales. Equipos de emergencia continúan evaluando la magnitud de los daños y coordinando la asistencia para las comunidades más vulnerables.
Las autoridades instan a la población a mantenerse en refugios seguros y seguir las indicaciones oficiales, mientras se trabaja para restablecer los servicios y garantizar la seguridad de los habitantes de St. Elizabeth y otras áreas afectadas.




