La familia de Virginia Giuffre, la joven estadounidense que acusó al expríncipe Andrés de abusos sexuales cuando era menor de edad, celebró la decisión del rey Carlos III de retirarle todos sus títulos nobiliarios, pero consideró que la medida es insuficiente y pidió que se abra una investigación policial para que “pague por sus crímenes”.
En una decisión histórica, el Palacio de Buckingham anunció que el monarca británico ha iniciado el proceso para despojar a su hermano de los títulos de príncipe y duque de York, así como del tratamiento de “Alteza Real”. A partir de ahora, será conocido como Andrés Mountbatten Windsor y deberá abandonar Royal Lodge, la mansión de 30 habitaciones en Windsor donde residía desde hace más de veinte años.
La familia de Giuffre —quien se suicidó a comienzos de este año tras denunciar los abusos sufridos a los 17 años— expresó en un comunicado difundido por la BBC que Virginia “nunca dejó de luchar por la justicia”.
“Una joven estadounidense común logró desenmascarar a un príncipe británico con su verdad y su extraordinario coraje”, señalaron sus familiares, quienes prometieron continuar la lucha contra los abusos sexuales.
El hermano de la víctima, Sky Roberts, agradeció la acción del rey, pero insistió en que “no es suficiente”. “Necesitamos una investigación más exhaustiva y que Andrés esté detrás de las rejas”, afirmó.
La decisión del rey ha sido aplaudida por políticos británicos, quienes la calificaron de “valiente” y como un “mensaje poderoso” para las víctimas de abusos. No obstante, la monarquía sigue bajo presión, sobre todo tras revelarse que el expríncipe pagaba un alquiler simbólico por su residencia y por los gestos de distanciamiento del príncipe Guillermo hacia su tío en actos públicos.
Con esta medida, Carlos III busca marcar distancia de los escándalos que han afectado a la familia real y reafirmar el compromiso de la institución con la transparencia y la justicia.




