La expresidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez (2019-2020), fue liberada este jueves tras cumplir cuatro años y ocho meses de cárcel. Su salida se produjo luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anulara la condena de diez años en su contra por el caso conocido como ‘golpe de Estado II’.
Áñez abandonó el Centro de Orientación Femenina de Miraflores, en La Paz, acompañada de sus hijos, con una bandera de Bolivia en la mano. En sus primeras declaraciones, aseguró que en 2019 «jamás hubo un golpe de Estado, sino un fraude electoral» y ratificó que no se arrepiente de haber servido al país en ese momento crítico.
El TSJ determinó que su sucesión presidencial no constituyó una usurpación, sino un acto de «necesidad constitucional» tras la renuncia de Evo Morales y los funcionarios en línea de sucesión.
La resolución indicó que Áñez no actuó con dolo y que su proceder estuvo orientado a garantizar la continuidad institucional del Estado boliviano.
Áñez asumió la presidencia interina el 12 de noviembre de 2019, en medio de la crisis política que siguió a la dimisión de Morales tras denuncias de fraude electoral y protestas ciudadanas. Fue detenida en marzo de 2021 y su caso derivó en un largo proceso judicial que culminó con la revisión y anulación de su sentencia por el TSJ.




