El cierre parcial del gobierno federal en Estados Unidos ha dejado a miles de pasajeros afectados este sábado, con más de 700 vuelos cancelados y alrededor de 845 retrasos en todo el país, en plena temporada previa al Día de Acción de Gracias. La medida impacta especialmente a las principales aerolíneas y aeropuertos comerciales.
La Administración Federal de Aviación (FAA) ordenó una reducción de operaciones en 40 aeropuertos principales, como respuesta a la escasez de personal en torres de control y centros de gestión de tránsito, donde más de 13.000 controladores aéreos y 50.000 agentes de seguridad no han recibido pago. La medida supone una disminución inicial del 4 % en vuelos, que podría llegar al 10 % o incluso 20 % si la situación persiste.
Los aeropuertos más afectados son O’Hare en Chicago, Hartsfield-Jackson en Atlanta, Denver International, Dallas-Fort Worth y Orlando, con decenas de cancelaciones y retrasos diarios. Las aerolíneas más afectadas incluyen SkyWest, Southwest, Envoy Air, United, Delta y American Airlines.
Las compañías han ofrecido reubicaciones y cambios sin penalización para los pasajeros, mientras que la FAA actualiza diariamente las restricciones según la disponibilidad de personal. Las autoridades recomiendan a los viajeros verificar el estado de sus vuelos y prepararse para posibles modificaciones en los itinerarios.
El cierre federal, que ya supera los 36 días, se produce por la falta de acuerdo en el Congreso para aprobar el presupuesto, generando la mayor crisis operativa en la aviación estadounidense desde la pandemia de 2020.




