La tensión entre China y Japón alcanzó un nuevo nivel este viernes, luego de que Pekín presentara una queja formal contra Tokio por las recientes declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien afirmó que un conflicto militar en Taiwán justificaría una intervención del Ejército japonés.
La cancillería china llamó a consultas al embajador japonés en Pekín, Kenji Kanasugi, tras calificar los comentarios de Takaichi como “erróneos”, “provocadores” y una “grave injerencia” en los asuntos internos chinos. La postura japonesa, sin embargo, no dio señales de retroceder.
Japón defiende su posición
La primera ministra Takaichi argumentó ante el Parlamento que una crisis en el estrecho de Taiwán podría amenazar directamente al territorio japonés, debido a su cercanía geográfica con la isla. Destacó además que la estabilidad de Taiwán es esencial para la seguridad nacional del archipiélago.
El portavoz del Gobierno japonés, Minoru Kihara, reafirmó este viernes que Tokio mantiene sin cambios su política:
“La paz y la estabilidad del estrecho de Taiwán son fundamentales para Japón y para la comunidad internacional. Esperamos que el problema se resuelva de forma pacífica”.
Duro mensaje de Pekín
China respondió con advertencias contundentes. El Ministerio de Defensa afirmó que Japón “pagará un precio doloroso” si interviene militarmente en el conflicto. La prensa estatal china acusó a Takaichi de reflejar un “resurgimiento del militarismo japonés” y de albergar intenciones “sumamente perversas”.
La tensión se agravó luego de que el cónsul chino en Osaka, Xue Jian, publicara —y luego eliminara— un mensaje en redes sociales en el que llamaba a “cortar la cabeza” de la primera ministra japonesa, provocando una protesta formal de Tokio.
El papel de Estados Unidos
A este contexto se suma la reciente aprobación por parte del Departamento de Estado de EE.UU. de una venta de repuestos para aeronaves militares a Taiwán por 330 millones de dólares. Se trata de la primera transacción armamentística con la isla desde el retorno de Donald Trump a la presidencia.
China denunció la operación como una violación a su soberanía y pidió a Washington no cruzar una “línea roja inviolable”.
El trasfondo del conflicto
Pekín considera a Taiwán —autogobernada desde 1949— como parte inalienable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para reunificarla. Taipéi sostiene que la República de China y la República Popular China “no están subordinadas entre sí”.
Con el aumento de los cruces diplomáticos, las advertencias militares y la participación indirecta de Estados Unidos, el estrecho de Taiwán vuelve a convertirse en uno de los focos más sensibles de tensión geopolítica en Asia.




