El Vaticano confirmó este viernes la destitución de monseñor Francisco Ozoria como arzobispo metropolitano de Santo Domingo, decisión que el propio prelado reconoció se debió a “mala administración”. El hecho ha generado sorpresa en la cúpula eclesiástica y en la población, al tratarse de un acontecimiento inédito en la historia reciente del catolicismo dominicano.
La Santa Sede comunicó la medida mediante una carta, señalando que la decisión se tomó tras cuestionamientos sobre su liderazgo, denuncias vinculadas a su entorno familiar y señalamientos administrativos que llegaron hasta Roma.
Críticas previas y cuestionamientos internos
En 2021, el entonces obispo de Baní, Víctor Masalles, criticó la falta de liderazgo y mediación de la Iglesia en conflictos sociales, lo que fue interpretado como una referencia directa a la gestión de Ozoria.
“La Iglesia ha perdido mucho espacio (…) hay una ausencia de líderes que estén sirviendo como mediadores”, expresó Masalles en ese momento.
Ozoria había sido nombrado arzobispo de Santo Domingo el 4 de julio de 2016 por el papa Francisco, asumiendo la conducción de la arquidiócesis más grande e influyente del país.
Denuncias familiares y escrutinio en Roma
En 2022, Ozoria reveló públicamente que su fallecido hermano, Secundino Ozoria Acosta (Nino), había sido acusado de enriquecimiento indebido en obras eclesiásticas, y reconoció que esas denuncias llegaron hasta el Vaticano.
“Algunas personas han acusado de que Nino se hizo rico al lado del arzobispo. Esa acusación llegó lejos, llegó al Vaticano”, dijo en una misa.
Estas declaraciones fueron interpretadas como evidencia de que ya existían expedientes informales y cuestionamientos sobre su administración en la Santa Sede.
Escándalo del obispo auxiliar Benito Ángeles
La gestión de Ozoria también quedó marcada por el caso del obispo auxiliar Ramón Benito Ángeles, investigado en 2024 por una denuncia de agresión sexual ocurrida en 1994. Aunque el Vaticano no responsabilizó directamente a Ozoria, la opinión pública asoció el escándalo a su administración, dado que Ángeles fue promovido bajo su liderazgo.
Un mes después, el papa Francisco aceptó la renuncia de Benito Ángeles, quien ya había alcanzado el límite de edad establecido por el derecho canónico.




