Las primeras mediciones de ozono en la superficie de Marte han mostrado que su concentración es mayor de lo estimado y que la mayor parte se encuentra por debajo de los 20 kilómetros de altitud, un perfil muy distinto al de la atmósfera terrestre.
El hallazgo fue realizado por un equipo internacional liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), gracias a los datos obtenidos por el róver Perseverance de la NASA. Los resultados, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), sugieren la necesidad de revisar los conocimientos actuales sobre la química y composición de la atmósfera marciana.
Un reto científico
El ozono desempeña un papel clave en la absorción de radiación ultravioleta y en la química atmosférica. Sin embargo, hasta ahora no se había podido caracterizar en la baja troposfera marciana —la capa que se extiende desde la superficie hasta unos 20 kilómetros de altura— debido a la limitada sensibilidad de los satélites y a las dificultades de llevar instrumentación precisa al planeta rojo.
El investigador Daniel Viúdez Moreiras (CSIC-CAB/INTA), primer autor del estudio, explicó que la baja abundancia de ozono en Marte y la presencia constante de polvo atmosférico obligan a realizar recalibraciones frecuentes de los detectores. Para superar estos obstáculos, el Perseverance incorporó el primer detector de ozono como parte del instrumento MEDA (Mars Environmental Dynamics Analyzer), que funciona como estación meteorológica.
Resultados sorprendentes
Los datos revelan que, aunque la abundancia de ozono en Marte es muy baja en comparación con la Tierra, es tres a cuatro veces superior a lo previsto por los modelos numéricos actuales. Además, la mayor concentración se encuentra en la baja troposfera, mientras que en la Tierra el 90 % del ozono se localiza en la estratosfera, hasta los 50 kilómetros de altitud.
“Los datos obtenidos ponen en duda los conocimientos actuales sobre la química y la composición atmosférica en la baja atmósfera de Marte”, señaló Alfonso Saiz López, investigador del Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC).
Los científicos sugieren que los aerosoles, como el polvo marciano, podrían estar relacionados con este aumento inesperado, o que una química desconocida esté actuando cerca de la superficie.
Próximos pasos
El estudio subraya la necesidad de realizar observaciones sistemáticas desde la superficie para complementar las mediciones orbitales y obtener una visión completa de la atmósfera marciana. Los investigadores insisten en que futuras misiones deberán incorporar instrumentos más avanzados para confirmar estos hallazgos y profundizar en la dinámica química del planeta rojo.




