Haití celebra un regreso histórico a la Copa del Mundo tras 52 años, al asegurar el primer lugar de su grupo en la Concacaf para el Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, la alegría de los hinchas se ve empañada por un obstáculo inesperado: la prohibición migratoria vigente impide que los aficionados haitianos viajen para apoyar a “Les Grenadiers”.
La administración Trump mantiene vetados a ciudadanos de 19 países, entre ellos Haití, lo que bloquea la posibilidad de que los hinchas obtengan visas. Solo los jugadores, sus familiares directos y el personal técnico y logístico podrán viajar bajo excepciones especiales para grandes eventos deportivos.
Esta situación ocurre justo cuando la FIFA presentó el programa “FIFA Pass”, diseñado para agilizar la obtención de visas para los seguidores de la Copa del Mundo. A través de este sistema, quienes compren boletos pueden acceder a citas consulares prioritarias. No obstante, para los haitianos, la medida no surte efecto: aunque compren entradas, sus solicitudes de visa no serán consideradas mientras persista el veto migratorio.
La decisión ha generado indignación en la diáspora haitiana, que esperaba acompañar al equipo en un momento histórico. Mientras tanto, la Casa Blanca asegura que se han desplegado 400 funcionarios consulares adicionales para cubrir la demanda de visas de otros países y que el 80 % de los solicitantes internacionales podrá obtener cita en 60 días.
Donald Trump reafirmó que “Estados Unidos le da la bienvenida al mundo” y advirtió que se podrían trasladar partidos si alguna sede es considerada riesgosa, mencionando a Seattle tras la elección de su alcaldesa progresista, favorable a políticas de “ciudad santuario”. Por ahora, los partidos de Haití en territorio estadounidense se jugarán sin la presencia de sus fanáticos.




