La tensión crece en varias regiones de Nigeria tras un repunte de secuestros masivos en centros educativos y comunidades religiosas. En medio de esta crisis, al menos 50 de los 303 estudiantes secuestrados el pasado viernes en la Escuela Católica St. Mary’s, ubicada en la remota comunidad de Papiri, lograron escapar entre el viernes y el sábado, según confirmó la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN).
El obispo Bulus Dauwa Yohanna, presidente de CAN en el estado de Níger, informó que los jóvenes que huyeron ya se encuentran con sus familias. “Hemos recibido buenas noticias: cincuenta alumnos escaparon y se han reunido con sus padres”, declaró en un comunicado. Sin embargo, 253 estudiantes y 12 profesores continúan retenidos por los hombres armados responsables del ataque.
Escuelas cerradas y padres en pánico
El temor a nuevos secuestros llevó a que padres y tutores acudieran de inmediato a recoger a sus hijos del Colegio Federal de Niñas Bwari, en Abuja, mientras el Gobierno federal ordenó el cierre temporal de 41 internados en los estados de Níger, Kebbi, Plateau y Benue, focos recurrentes de violencia y raptos.
Una semana marcada por ataques
El secuestro en Papiri no fue un caso aislado. En días recientes:
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25 niñas fueron raptadas de otro internado el lunes pasado.
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38 feligreses, incluido el pastor, fueron secuestrados el martes en una iglesia del estado de Kwara.
Estos ataques se suman a un patrón de violencia ejercido por bandas criminales —comúnmente llamadas “bandidos”— que operan principalmente en el centro y noroeste del país, dedicándose a asaltos, extorsiones y secuestros masivos para pedir rescates.
Medidas de seguridad insuficientes
Un informe de Unicef (abril 2024) alertó que solo el 37% de los colegios en diez estados afectados por la violencia cuentan con sistemas de alerta temprana, dejando a miles de estudiantes vulnerables.
Para enfrentar la ola de violencia, la Policía ha desplegado unidades tácticas, junto con militares y otros organismos de seguridad, en operaciones de búsqueda y rescate.
Un país asediado por múltiples amenazas
Además de los grupos criminales, Nigeria enfrenta desde 2009 la insurgencia del grupo yihadista Boko Haram y, desde 2016, de su facción ISWAP. Las heridas de ataques pasados siguen abiertas: el secuestro de 276 niñas en Chibok en 2014 continúa siendo un símbolo de la crisis de seguridad; al menos 91 de ellas aún no han regresado, según datos de la ONU.
Mientras continúan los operativos y las familias esperan noticias, Nigeria vive uno de sus episodios más críticos de inseguridad, con cientos de jóvenes cuya suerte sigue siendo incierta.




