Las Fuerzas Armadas anunciaron este miércoles que tomaron el “control total” de Guinea-Bissau, suspendiendo el proceso electoral y cerrando las fronteras apenas tres días después de las elecciones presidenciales y legislativas.
El anuncio, leído en la sede del Ejército en la capital, marca un nuevo episodio de inestabilidad en uno de los países más golpeados por crisis políticas en África occidental.
Horas antes del comunicado, intensos disparos de armas automáticas resonaron en el centro de Bissau. Soldados bloquearon todas las vías de acceso al palacio presidencial en medio de informes sobre la supuesta detención del presidente saliente, Umaro Sissoco Embaló. Aunque el mandatario aseguró al semanario Jeune Afrique que no sufrió violencia, su paradero era desconocido al mediodía del miércoles.
Testigos relataron escenas de pánico mientras cientos de personas huían hacia los barrios periféricos ante la presencia de hombres armados. Según fuentes del Ministerio del Interior, también hubo un asalto a la sede de la Comisión Electoral Nacional y un intento de ataque al palacio presidencial.
El golpe ocurre en un ambiente político extremadamente tenso. Tanto Embaló como su principal rival, el independiente Fernando Dias da Costa, se proclamaron vencedores de las elecciones del domingo. Observadores internacionales habían descrito los comicios como pacíficos y participativos, pero la exclusión del histórico Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) —principal fuerza opositora— alimentó fuertes acusaciones de manipulación.
Guinea-Bissau, independiente de Portugal desde 1974, ha sufrido cuatro golpes de Estado exitosos y numerosos intentos fallidos. El país, además de ser uno de los más pobres del mundo, es considerado un punto clave del narcotráfico entre América Latina y Europa, fenómeno reforzado por su constante inestabilidad institucional.
La crisis actual se suma a la decisión de Embaló de disolver la legislatura en 2023 y gobernar por decreto, lo que intensificó el choque con la oposición. Las últimas elecciones presidenciales, en 2019, ya habían derivado en una crisis postelectoral de cuatro meses por disputas en los resultados.
Por ahora, el Ejército mantiene bloqueadas las calles que rodean el palacio presidencial, incluida la zona cercana a la embajada de Portugal, mientras la población permanece en alerta ante el rumbo incierto del país.




