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Reaparece tras 60 años la pieza perdida del primer trofeo del Mundial: la base original del Jules Rimet

Reaparece tras 60 años la pieza perdida del primer trofeo del Mundial: la base original del Jules Rimet

Durante décadas, la desaparición del trofeo Jules Rimet, la primera Copa del Mundo entregada por la FIFA, alimentó mitos, teorías y especulaciones. Robado dos veces y oficialmente declarado como fundido en 1983, se lo llegó a considerar uno de los “mayores tesoros perdidos de la humanidad”. Sin embargo, una parte clave del galardón logró sobrevivir: la base original de lapislázuli, que permaneció oculta durante 60 años en el lugar más inesperado.

El Museo de la FIFA en Zúrich reveló que esta pieza fundamental —una base cuadrada diseñada por el escultor francés Abel Lafleur— nunca fue robada ni destruida. Simplemente había quedado olvidada, sin rotular, en un estante del archivo interno de la organización, pasando inadvertida durante más de medio siglo.

Un trofeo marcado por la historia y los robos

El Jules Rimet, entregado entre 1930 y 1970, atravesó innumerables peripecias. Durante la Segunda Guerra Mundial fue escondido por el dirigente Ottorino Barassi debajo de su cama para evitar que cayera en manos nazis. Más tarde, en Inglaterra 1966, desapareció y fue encontrado días después por el célebre perro Pickles.

En 1983 ocurrió su robo definitivo en Brasil: delincuentes arrancaron la vitrina donde se exhibía y, según la versión oficial, el trofeo fue cortado y fundido poco después. Las dudas sobre ese destino siempre persistieron, alimentadas por el bajo valor obtenido y los vínculos clandestinos del encargado de la operación.

El hallazgo que reescribe la historia

Las investigaciones para la creación del Museo de la FIFA, iniciadas en 2013, hicieron aflorar el misterio de la base original. Fotografías históricas revelaron que el trofeo había sufrido una modificación clave en 1958, cuando la base cuadrada fue reemplazada por una octogonal para permitir más placas de campeones.

El rastro de la pieza inicial se creía perdido. Pero el desenlace, según los curadores, fue mucho más sencillo de lo imaginado: la base nunca salió de FIFA. Había quedado almacenada sin identificación tras los cambios logísticos de la institución y solo fue redescubierta al revisar archivos antiguos.

Un tesoro recuperado

Hoy, la réplica del trofeo montada sobre esa base original se exhibe en el Museo de la FIFA, donde se ha convertido en un símbolo del origen del torneo más importante del fútbol mundial.

Mientras la actual Copa del Mundo continúa su ciclo cada cuatro años, la base original del Jules Rimet —la única pieza superviviente de aquel trofeo legendario— descansa finalmente en un lugar seguro, iluminando un capítulo que parecía perdido para siempre.

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