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República Dominicana, en el foco de la nueva estrategia de EE. UU. en el Hemisferio

República Dominicana, en el foco de la nueva estrategia de EE. UU. en el Hemisferio

Santo Domingo. — La reciente actualización de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSS 2025) coloca al Caribe, y en particular a la isla de La Española, bajo un nuevo foco de atención para Washington. Aunque el documento no menciona explícitamente a la República Dominicana, su geografía y posición estratégica la ubican en el centro de un tablero que redefine la influencia norteamericana en la región.

La Casa Blanca ha marcado un giro claro: reinstalar una versión moderna de la Doctrina Monroe, con un “Trump Corollary” que busca limitar la penetración de actores extrarregionales como China, Rusia o Irán en sectores críticos como puertos, energía, telecomunicaciones y nodos logísticos. Para Santo Domingo, esto significa menor margen de maniobra a la hora de diversificar inversiones o cooperar con potencias externas.

Migración y seguridad: nuevos factores de presión

Uno de los ejes de la estrategia es la migración. Washington identifica la ruta que conecta República Dominicana con Puerto Rico como una de las más activas y peligrosas del Caribe, lo que traduce en mayor presión para Santo Domingo. Se anticipan controles más estrictos, operaciones conjuntas contra redes de tráfico y vigilancia reforzada de las salidas marítimas hacia Puerto Rico.

La NSS deja claro que la política de “solo aplicación de la ley” frente al narcotráfico y el crimen transnacional ha fracasado. Estados Unidos está dispuesto a usar fuerza letal si la situación lo amerita, lo que podría traducirse en más patrullajes combinados y presencia reforzada de la Guardia Costera en aguas cercanas a República Dominicana.

Reconfiguración militar y logística

La estrategia también anuncia un replanteamiento del despliegue militar estadounidense, priorizando recursos dentro del hemisferio. En este contexto se enmarca la reciente autorización para el despliegue de aviones cisterna norteamericanos en aeropuertos dominicanos, un acuerdo alcanzado durante la visita del secretario de Guerra Pete Hegseth a Santo Domingo.

El Caribe, ubicado entre el Golfo de México y el Atlántico Norte, se convierte así en un área natural de concentración de operaciones, ejercicios conjuntos y cooperación logística, bajo un respaldo doctrinal más fuerte de Washington.

Economía y diplomacia: oportunidades y límites

En el plano económico, la NSS prioriza la promoción de empresas estadounidenses y revisa con cuidado las inversiones de terceros países, especialmente de China. Para República Dominicana esto puede abrir oportunidades en nearshoring, energía, puertos y manufactura ligera, pero también implicará exigencias de trato preferencial para empresas norteamericanas y mayor escrutinio de capital extranjero.

Derechos humanos y gobernanza: un cambio de enfoque

La estrategia reduce casi por completo la condicionalidad política y de derechos humanos. La cooperación de Washington dependerá menos de la orientación ideológica de los gobiernos y más de su alineamiento con objetivos estratégicos: frenar migraciones, limitar la influencia de potencias externas, combatir el narcotráfico y proteger cadenas de suministro.

Un desafío estratégico para Santo Domingo

La nueva política estadounidense anuncia un hemisferio más vigilado y competitivo. Para la República Dominicana, el reto será equilibrar las expectativas de Washington con la necesidad de proteger su soberanía económica, mantener apertura comercial y garantizar estabilidad en la frontera con Haití.

La isla de La Española, por geografía, historia y proximidad a Puerto Rico, se encuentra en la primera línea del rediseño estratégico estadounidense, un tablero donde la cooperación y la presión política van de la mano.

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