El gobernante Partido Libertad y Refundación (Libre) afirmó este sábado que “no otorga legitimidad política ni moral” al Gobierno que surja de las elecciones generales del 30 de noviembre en Honduras, tras concluir una asamblea extraordinaria en Siguatepeque, en el centro del país.
En su resolución, Libre denunció que el proceso constituye una “restauración del narcoestado mediante la injerencia desvergonzada del gobierno de Estados Unidos” y se declaró en oposición “firme, ética y popular”.
La organización, cuya candidata permanece en el tercer puesto con el 19,29 % de los votos, a la espera del escrutinio especial de al menos 2,773 actas con inconsistencias, reiteró que no reconoce los resultados preliminares porque, según afirma, el sufragio “no fue ejercido libremente”.
El partido denunció además una “operación continental de medio ideológico” que utilizó el fantasma del comunismo y la estigmatización de Cuba y Venezuela para inducir el voto por temor, asegurando que existen pruebas de más de cuatro millones de mensajes de amenazas enviados a familias hondureñas que reciben remesas. También rechazó lo que calificó como una “guerra mediática y psicológica sin precedentes” financiada por sectores empresariales y la intervención abierta de Estados Unidos y gobiernos de derecha extrema.
Libre planteó la necesidad de una nueva Constitución de la República, que privilegie lo público y los beneficios para las mayorías, en lugar de los privilegios de la clase política y económica.
Horas antes, el coordinador general del partido, Manuel Zelaya, llamó a la movilización de la militancia para respaldar a los candidatos oficialistas que exigen la anulación de las elecciones. La espera por conocer a un virtual ganador podría extenderse hasta el 30 de diciembre, conforme al calendario legal.




