En los recientes archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, nuevos detalles impactantes han salido a la luz sobre los crímenes de Jeffrey Epstein, revelando un patrón de selección racista y depredadora en su búsqueda de víctimas menores de edad. Según un testimonio incluido en los documentos, Epstein rechazaba explícitamente a jóvenes de ciertas etnias, demostrando un claro sesgo racial en sus preferencias.
Un documento clave, EFTA00004179, que forma parte de una serie de registros liberados el viernes bajo la administración Trump, detalla una entrevista realizada por el FBI en mayo de 2019 a un testigo anónimo. Durante la investigación, se describió cómo, en un momento de «desesperación» por conseguir más chicas, un procurador recurrió a un «gran grupo brasileño» para abastecer a Epstein. Sin embargo, al presentarse una joven dominicana de piel oscura, Epstein la rechazó de manera tajante. Según las notas manuscritas del testigo, Epstein expresó claramente: «JE no quería chicas españolas ni oscuras».
El testigo, cuya identidad sigue protegida, recordó cómo Epstein reprendió al reclutador en una conversación, en la que le ordenó que «siguiera buscando chicas» que se ajustaran a sus exigencias, apuntando a una selección de víctimas que no solo debía ser joven, sino también cumplir con los criterios raciales que él consideraba adecuados.
Este rechazo y comportamiento de Epstein evidencian no solo sus preferencias por víctimas específicas en cuanto a edad, sino también su discriminación racial. Las notas también dejan claro que Epstein verificaba minuciosamente las identificaciones de las jóvenes para asegurarse de que tuvieran menos de 18 años, frustrado por incidentes previos en los que le trajeron chicas mayores de edad.
Además, aunque no se confirma si Epstein pagó directamente al reclutador por sus servicios, sí se sabe que las víctimas eran remuneradas, lo que subraya la naturaleza transaccional de los crímenes cometidos. Las notas también relatan cómo los encuentros entre Epstein y las víctimas eran descritos como “bruscos”, con comentarios perturbadores sobre los ruidos que el financiero emitía durante estos encuentros.
Las imágenes adjuntas a las notas muestran a menores de entre 14 y 17 años en varias localizaciones de Nueva York, como un apartamento en la 41st Street de Manhattan, Rochester y Brighton Beach, todas vinculadas a los horrendos crímenes que Epstein cometió.
Esta nueva información no solo reafirma la magnitud del abuso y la explotación que Epstein infligió a sus víctimas, sino que también expone cómo sus acciones estaban guiadas por un profundo prejuicio racial, que condicionaba su trato hacia las jóvenes que seleccionaba para su explotación. La revelación de estos documentos es un recordatorio doloroso de la impunidad con la que actuó Epstein




