El Papa León XIV recordó este jueves, en la misa de Navidad celebrada en la basílica de San Pedro, el sufrimiento de los habitantes de Gaza y de los millones de desplazados y refugiados en todo el mundo. También destacó la situación de las personas sin hogar en diversas ciudades, durante una homilía que marcó el regreso de la misa de Navidad en el Vaticano, un evento que no se celebraba desde 1994.
En su mensaje, el Papa subrayó el dolor de las poblaciones vulnerables, mencionando específicamente a los refugiados en Gaza, quienes han estado expuestos durante semanas a las inclemencias del tiempo, como lluvias y frío. También recordó a las personas desplazadas en otros continentes y a los que viven en refugios improvisados en ciudades de todo el mundo.
«Jesús nos invita a tocar la miseria humana, a conectar con el sufrimiento de los demás, especialmente con los más frágiles», dijo el Papa, mientras reflexionaba sobre el sufrimiento de aquellos que han sido afectados por las guerras y los conflictos en curso. Además, destacó la difícil situación de los jóvenes obligados a luchar en el frente de batalla, quienes a menudo son conscientes de la inutilidad de la guerra y de las mentiras que les son transmitidas.
En un mensaje profundo sobre la paz, León XIV explicó que «la paz de Dios comienza cuando sentimos el dolor ajeno en lo más profundo de nuestro ser, cuando el sufrimiento de los demás rompe nuestras certezas y nos lleva a la compasión». Afirmó que la paz nace del llanto y del sufrimiento escuchado, y que la verdadera solidaridad surge de los escombros de las ruinas dejadas por los conflictos.
En su homilía, el Papa también resaltó el papel de la Iglesia como una comunidad misionera, comprometida a llevar la palabra de Dios sin imponerla, sino a través de una presencia que inspire el bien y el amor. «No estamos al servicio de palabras grandilocuentes que ya resuenan por todo el mundo, sino de una presencia que actúa para transformar la historia», indicó.
Finalmente, León XIV hizo un llamado a interrumpir los monólogos y, en lugar de imponer nuestras propias ideas, ser más receptivos y caer de rodillas ante el sufrimiento de los demás. Tras la misa, el Papa se asomará a la fachada de la basílica de San Pedro para ofrecer el mensaje de Navidad y la bendición ‘Urbi et Orbi’, extendiendo su mensaje de paz a todo el mundo.
Este acto de reflexión y solidaridad destaca el llamado del Papa a la paz y a la fraternidad en un momento en el que el sufrimiento de muchas comunidades en el mundo sigue siendo una realidad dolorosa.




