El diplomático argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato a la Secretaría General de la ONU, advirtió sobre la creciente irrelevancia de la organización en los conflictos internacionales. En una entrevista, Grossi señaló que las Naciones Unidas se mantienen “ausentes” en crisis como la guerra entre Rusia y Ucrania, conflictos en África y tensiones en el sudeste asiático, y remarcó la necesidad de un papel más activo y constructivo.
Presentado oficialmente como candidato por el Gobierno argentino el 26 de noviembre, Grossi se perfila como un aspirante “imparcial pero eficaz”, con un enfoque propositivo basado en su experiencia en la gestión de conflictos armados. Entre sus logros destaca su intervención en la planta nuclear de Zaporiyia, en Ucrania, donde logró prevenir un accidente nuclear tras coordinarse directamente con líderes como Vladímir Putin y Volodímir Zelenski.
Grossi enfatizó la urgencia de que la ONU “vuelva a las bases” y se concentre en la resolución de conflictos: “Si hay guerra, no hay energía, salud ni educación”, explicó. Asimismo, criticó la parcialidad de la organización en algunos conflictos, como la guerra entre Israel y Hamás, señalando que esto ha debilitado su legitimidad en el terreno.
El diplomático propuso que el secretario general actúe como “constructor de puentes”, promoviendo diálogos donde actualmente no existen plataformas efectivas, como en el caso de Venezuela. También destacó la necesidad de revisar los mandatos internos de la ONU y evitar la duplicación de funciones entre organismos, con el objetivo de mejorar la eficiencia diplomática y la utilización de recursos.
Grossi forma parte de un grupo de aspirantes latinoamericanos, junto a figuras como Michelle Bachelet y Rebeca Grynspan, quienes buscan aportar una perspectiva regional más profunda y un enfoque práctico a los desafíos internacionales.




