Haití, un país que ha vivido años de inestabilidad política y violencia, tiene la vista puesta en las elecciones presidenciales previstas para el 30 de agosto de 2026. Según el calendario aprobado por el Consejo Electoral Provisional (CEP) en noviembre de 2024, este evento marcará el regreso de las elecciones tras casi cinco años sin un gobierno elegido en las urnas. Junto con las elecciones presidenciales, también se llevarán a cabo los comicios legislativos y municipales, cruciales para la reconstrucción de la nación.
La crisis de seguridad que ha asolado Haití en los últimos años, con miles de muertos a causa de las bandas armadas, obligó a posponer las elecciones originalmente previstas para 2025. El Consejo Presidencial de Transición (CPT), que asumió el control en abril de 2024, había planeado la realización de los comicios el próximo año, pero la violencia y el caos generalizado llevaron a esta nueva reprogramación. En este contexto, el Consejo Electoral ha señalado que las elecciones sólo podrán llevarse a cabo si se garantiza un ambiente de seguridad aceptable y si existen los recursos financieros suficientes.
El deterioro de la situación de seguridad es uno de los mayores obstáculos. Actualmente, gran parte del país, incluida la capital Puerto Príncipe, se encuentra bajo el control de grupos armados, lo que hace extremadamente difícil llevar a cabo las elecciones en condiciones normales. Además, las autoridades han señalado que el Estado está prácticamente ausente en varias regiones del país, lo que complica aún más el proceso electoral.
Otro reto importante es la grave crisis humanitaria que enfrenta Haití. De acuerdo con organismos internacionales, alrededor de seis millones de haitianos, incluidos 3.3 millones de niños, requieren ayuda urgente, y más de 1.3 millones han tenido que abandonar sus hogares debido a la violencia. Estas condiciones empeoran aún más las perspectivas para la realización de las elecciones en 2026.
Mientras los partidos políticos comienzan a movilizarse y organizarse de cara a los comicios, la incertidumbre persiste en el país. Aunque el calendario electoral fue publicado en noviembre, el futuro de Haití sigue siendo incierto, ya que actores políticos y de la sociedad civil no logran llegar a un consenso sobre la dirección que debe tomar el país tras la finalización del mandato del Consejo Presidencial de Transición en febrero de 2026.
La situación social y económica también es desesperante. Haití atraviesa una de las crisis más profundas de su historia, con miles de personas buscando refugio en países como Brasil, México, Estados Unidos y Nicaragua en busca de mejores oportunidades. La crisis también ha impactado el medio ambiente, exacerbando aún más las dificultades para los ciudadanos.
Durante casi dos años de mandato, el Consejo Presidencial de Transición no ha logrado frenar la violencia de las bandas criminales. Si bien los ataques en Puerto Príncipe han disminuido, las bandas continúan cometiendo atrocidades en otras partes del país, como masacres, robos y violaciones colectivas. La presencia de fuerzas internacionales, como la Fuerza de Represión de las Bandas (GSF), ha tenido un impacto limitado en la reducción de la violencia.
Hasta la fecha, más de 16,000 personas han muerto a manos de las bandas armadas desde 2022, según datos de la ONU, y más de 4,000 de esos homicidios ocurrieron en el primer semestre de 2025. A pesar de la intervención internacional, el control de las bandas sigue siendo una de las principales amenazas para la paz y la estabilidad en Haití.
Con las elecciones programadas para 2026, el primer mes de ese año se presenta como un momento clave para Haití. El país sigue sumido en una crisis política, social y económica sin precedentes, y la comunidad internacional observa con atención la capacidad de las autoridades y las fuerzas internacionales para garantizar un entorno seguro que permita a los haitianos ejercer su derecho al voto.
Sin embargo, la realidad en el terreno sigue siendo incierta. El desafío de garantizar la seguridad, mejorar las condiciones humanitarias y restablecer la confianza en las instituciones será fundamental para que las elecciones de 2026 no solo se lleven a cabo, sino que también se conviertan en un paso hacia la estabilidad y la reconstrucción de Haití.




