El Gobierno de China instó este lunes a Estados Unidos a no recurrir a terceros países como justificación para impulsar sus propios intereses en Groenlandia. La reacción llega después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que la isla no está suficientemente protegida frente a la influencia de China y Rusia, argumento que ha utilizado para plantear un mayor control sobre el territorio.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, subrayó en rueda de prensa que deben respetarse “los derechos y libertades de todos los países para desarrollar actividades normales en la región del Ártico”. Asimismo, aseguró que la presencia china en esa zona responde únicamente a objetivos de “paz, estabilidad y desarrollo”.
Las declaraciones de Pekín se producen tras las palabras de Trump, quien reiteró el pasado viernes en la Casa Blanca que no permitirá que Rusia o China “se apoderen de Groenlandia” y que está dispuesto a actuar “por las buenas o por las malas” respecto al territorio autónomo danés.
En este contexto, el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, tiene previsto reunirse en Washington con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para debatir una estrategia común de seguridad de la OTAN en el Ártico. Antes del encuentro, Wadephul señaló la necesidad de asumir responsabilidades conjuntas ante las tensiones históricas y emergentes en la región, especialmente por la presencia rusa y china.
Según datos oficiales, la implicación de China en Groenlandia es más reducida de lo que sostiene Washington y se limita principalmente al ámbito comercial, con intentos fallidos de proyectos mineros e industriales. No obstante, el Ártico sí representa un interés estratégico para Pekín como corredor logístico, integrado en la llamada Ruta de la Seda Polar, destinada a diversificar las conexiones entre Asia y Europa, aunque estas rutas no contemplan a Groenlandia como punto clave de operación.




