Un hombre fue detenido este domingo tras provocar un incendio en la sinagoga Beth Israel de Jackson, la más grande del estado de Misisipi, en lo que las autoridades consideran un posible acto de odio contra la comunidad judía. El templo es un símbolo histórico en el sur de Estados Unidos, ya que en 1967 fue blanco de un atentado del Ku Klux Klan por el apoyo de su rabino al movimiento por los derechos civiles.
El fuego se desató alrededor de las 3:00 de la madrugada, hora local, y fue controlado poco después por los bomberos. Sin embargo, las llamas causaron daños significativos en el edificio. Al lugar acudieron agentes del FBI, la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) y la Fuerza de Tarea Conjunta Antiterrorista.
El alcalde de Jackson, John Horhn, condenó el ataque y afirmó que los actos de antisemitismo, racismo y odio religioso “constituyen una agresión contra toda la ciudad” y serán tratados como amenazas a la seguridad y a la libertad de culto.
El presunto responsable fue localizado por la policía en un hospital local, donde recibía atención médica por quemaduras. Aunque su identidad y motivaciones no han sido reveladas, el FBI confirmó que se trató de un incendio intencional y asumió la custodia del sospechoso para continuar la investigación, que podría derivar en cargos por crimen de odio o terrorismo.
El Comité Judío Estadounidense (AJC) alertó que este suceso refleja el aumento del antisemitismo en Estados Unidos y en el mundo. La organización lamentó que, aunque no hubo víctimas, la sinagoga sufrió graves destrozos, se perdieron pergaminos de la Torá y la congregación —la única en Jackson— tuvo que suspender sus servicios de manera indefinida.
Por su parte, el congresista Ritchie Torres subrayó la relevancia histórica del templo, recordando el ataque del Ku Klux Klan en 1967 como parte de una campaña de terror contra líderes religiosos que defendían la igualdad racial.
De acuerdo con datos del FBI citados por el AJC, los ataques antisemitas aumentaron un 5,8 % en 2024, y las personas judías continúan siendo el principal objetivo de los delitos de odio motivados por religión en el país.




