Una grave emergencia provocada por incendios forestales en el sur de Chile ha dejado 16 personas fallecidas en las regiones de Ñuble y Biobío, según informó el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero. Las víctimas fueron encontradas en zonas directamente afectadas por el avance de las llamas.
Durante la madrugada del domingo, las autoridades emitieron cerca de 88 alertas del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) para advertir a la población y facilitar las evacuaciones. En total, alrededor de 30.000 personas han debido abandonar sus hogares debido al riesgo.
Una de las comunas más perjudicadas es Penco, en la región del Biobío, ubicada a unos 500 kilómetros al sur de Santiago. Ante la magnitud del desastre, el presidente Gabriel Boric decretó Estado de Catástrofe en las zonas afectadas y anunció su traslado al lugar para evaluar la situación y reforzar las medidas de respuesta. Además, suspendió su agenda oficial prevista para el lunes.
Por su parte, el presidente electo José Antonio Kast llamó a la unidad y señaló que “no es momento para la política”, enfatizando que la prioridad debe ser combatir el fuego y asistir a los damnificados.
El gobernador del Biobío, Sergio Giacaman, calificó la situación como una de las peores tragedias desde el terremoto de 2010, subrayando la gravedad del impacto humano y material.
Condiciones climáticas extremas agravan la emergencia
La Corporación Nacional Forestal (Conaf) informó que solo en el sector de Penco se han consumido preliminarmente unas 5.000 hectáreas, mientras que en la región de Ñuble se registran nueve incendios activos, con más de 4.000 hectáreas afectadas.
Las labores de control se han visto seriamente dificultadas por altas temperaturas y la presencia del viento Puelche, una corriente cálida y seca que reduce la humedad y acelera la propagación del fuego. La directora de Senapred, Alicia Cebrián, reconoció que las condiciones han sido “extremadamente adversas”.
Expertos advierten que Chile enfrenta incendios cada vez más frecuentes e intensos debido a la crisis climática, la megasequía prolongada y el crecimiento de zonas donde conviven áreas forestales y sectores urbanos. Aunque los incendios de 2017 marcaron un antes y un después, la tragedia más mortal ocurrió en febrero de 2024 en Valparaíso, donde las llamas cobraron la vida de 136 personas.




