Este domingo, Portugal celebrará unas elecciones presidenciales decisivas, en las que se elegirá al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa, quien ha gobernado durante los últimos diez años. En un clima político polarizado, los principales favoritos para ocupar el cargo son André Ventura, líder del ultraderechista partido Chega, y António José Seguro, exministro y candidato del Partido Socialista (PS). Ambos han liderado las encuestas en los últimos meses, lo que genera gran expectación en un país con una profunda división ideológica.
A partir de las 08:00 horas (hora local), los centros de votación abrirán en todo Portugal continental y Madeira, con los de Azores comenzando a las 09:00 horas debido a la diferencia horaria. Un total de 11 millones de ciudadanos, incluidos más de 1,7 millones de portugueses residentes en el extranjero, están convocados para elegir al nuevo presidente del país.
El panorama electoral: Ventura y Seguro lideran la contienda
Las encuestas apuntan a que André Ventura será el candidato que obtendrá mayor número de votos en esta primera vuelta, seguido de cerca por António José Seguro. Sin embargo, ninguna de las encuestas prevé que alguno de los candidatos consiga la mayoría absoluta, lo que abriría la puerta a una segunda vuelta, que se celebraría en un máximo de 21 días.
El líder de Chega, conocido por sus posturas radicales y su defensa de políticas de inmigración restrictivas y de orden público severo, se ha posicionado como un firme opositor al «sistema político tradicional». En contraste, Seguro, quien fue secretario general del Partido Socialista entre 2011 y 2014, representa una opción más moderada, alineada con las políticas progresistas que históricamente han caracterizado al PS.
Además de Ventura y Seguro, otros nombres han acaparado atención, como el eurodiputado João Cotrim Figueiredo, respaldado por Iniciativa Liberal (IL), y el conservador Luís Marques Mendes, exministro y comentarista político que cuenta con el apoyo del Partido Social Demócrata (PSD). También ha ganado visibilidad Henrique Gouveia e Melo, el almirante en la reserva que fue jefe del Estado Mayor de la Armada.
El papel del presidente y la importancia de la elección
El presidente en Portugal cumple un rol principalmente simbólico y de equilibrio entre los poderes del Estado. No tiene funciones ejecutivas, pero cuenta con importantes atribuciones como vetar leyes, disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones. Estos poderes, aunque limitados, le otorgan una gran influencia en el escenario político del país, lo que convierte la elección de este domingo en un momento crucial.
Los candidatos han apelado al voto útil en esta recta final de la campaña, que comenzó el 4 de enero, buscando captar el apoyo de aquellos votantes que aún no han definido su preferencia. Durante la campaña, Ventura y Marques Mendes han defendido un papel más «activo» del presidente, en contraste con el estilo más discreto y moderado de Marcelo Rebelo de Sousa, quien ha sido criticado por su tendencia a intervenir públicamente en diversos asuntos políticos.
Expectativas de participación y mensaje del primer ministro
El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, ha expresado su esperanza de que la participación en las elecciones sea alta, dada la competencia entre los numerosos candidatos y el creciente interés en los resultados. Según Montenegro, estos comicios son «altamente disputados» y representan una oportunidad única para definir el futuro político de Portugal en un contexto de incertidumbre económica y social.
Montenegro destacó la relevancia de la figura presidencial en la estabilidad del país, subrayando que el próximo presidente será clave para la cohesión social y política, y deberá afrontar los desafíos económicos y financieros de los próximos años, sin dejar de lado el papel de Portugal en el escenario internacional y europeo.
El futuro de Portugal en juego
Este domingo, los portugueses se enfrentan a una decisión trascendental que no solo definirá quién ocupará el puesto de presidente, sino también qué dirección tomará el país en los próximos cinco años. Con un panorama electoral incierto y la posibilidad de una segunda vuelta, el resultado de estos comicios podría marcar un antes y un después en la política portuguesa. La jornada de votación es un reflejo de las tensiones y divisiones internas del país, pero también una oportunidad para que los ciudadanos definan su rumbo en un periodo que promete ser desafiante a nivel interno y en el contexto europeo.
La jornada electoral, que comienza este domingo, será decisiva para el futuro de Portugal, un país que se enfrenta a retos económicos y sociales significativos y cuya voz en Europa será fundamental en los años venideros.




