El Ministerio de Trabajo inició este miércoles un proceso de inspección en la mina de caliche ubicada en el sector María O, del municipio de Sosúa, escenario del derrumbe que el pasado martes provocó la muerte de Nicolás Domínguez y su hijo Yariel Domínguez.
Una fuente de la institución explicó que la investigación tiene como objetivo verificar las condiciones en las que operaba la explotación minera, así como determinar la relación laboral que mantenían las víctimas con la empresa o con el responsable de la actividad extractiva.
De acuerdo con la información ofrecida, el proceso se encuentra en una fase preliminar e incluye inspecciones técnicas en el lugar del accidente, entrevistas a familiares de los fallecidos y la revisión del estatus legal de la mina.
“En estos momentos estamos realizando el levantamiento correspondiente. Es necesario confirmar la relación laboral, conversar con los familiares y establecer si existe un propietario o responsable directo de la explotación”, indicó la fuente del Ministerio.
Asimismo, se evaluará si la mina cumplía con las normas de seguridad laboral vigentes y si existen responsabilidades legales derivadas del suceso. Los resultados de esta inspección serán determinantes para la posible aplicación de sanciones administrativas y para la adopción de medidas que eviten nuevos accidentes en operaciones similares.
Familiares aseguran no existía vínculo laboral formal
Por su parte, Nicolás Martínez, tío de uno de los fallecidos, explicó que su pariente se ganaba la vida como camionero y contaba con su propio camión y herramientas de trabajo.
“Él trabajaba en lo que apareciera. Ya había terminado y se quedó observando la mina; fue después cuando ocurrió el desprendimiento de la piedra”, relató. Señaló que la familia se enteró del hecho al notar la presencia de ambulancias y unidades del Cuerpo de Bomberos en la zona.
Según el familiar, ni Nicolás Domínguez ni su hijo mantenían una relación laboral formal con la mina. “Los camiones eran de ellos. Extraían el material, lo transportaban y lo vendían; prestaban un servicio”, explicó.
Martínez también denunció las precarias condiciones de seguridad en este tipo de labores. “Aquí casi nadie se protege. Es sacar el material, cargar el camión y llevarlo. No se usan equipos de seguridad ni ropa de protección”, afirmó.
Finalmente, describió a las víctimas como personas trabajadoras y muy queridas en la comunidad. “Eran gente buena y muy trabajadora. Cuando un velorio está tan lleno es porque la persona se portó bien en la vida”, expresó con pesar.




