A solo diez días de celebrarse el Super Bowl LX, los precios de las entradas para el evento deportivo más seguido de Estados Unidos se disparan a cifras históricas. Los boletos para presenciar el duelo entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, programado para el domingo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, se comercializan actualmente entre 5,500 y 52,650 dólares, según las principales plataformas de venta en línea.
El estadio, con capacidad para 68,500 espectadores y sede habitual de los San Francisco 49ers, albergará una final que confirma la tendencia al alza en el costo de acceso al campeonato de la NFL. En Ticketmaster, el ticket más económico ronda los 5,904 dólares, correspondiente a asientos en esquinas del cuarto nivel, mientras que los lugares más exclusivos, ubicados en zonas VIP cercanas al terreno de juego, superan los 52,000 dólares.
En el mercado secundario, los precios no difieren demasiado. StubHub ofrece entradas desde 6,120 dólares, mientras que las más costosas alcanzan los 36,431 dólares en áreas preferenciales. Por su parte, TickPick mantiene boletos desde 5,649 dólares, con opciones premium que ascienden a 32,815 dólares. De acuerdo con esta última plataforma, el precio promedio de las entradas se sitúa en torno a los 8,200 dólares.
Este promedio solo es superado por el Super Bowl LVIII, disputado en 2024 en Las Vegas entre los Kansas City Chiefs y los San Francisco 49ers, cuando el costo medio de los boletos superó los 9,000 dólares. En comparación, a igual distancia del partido, el Super Bowl celebrado en Nueva Orleans en 2025 registraba un precio promedio cercano a los 8,076 dólares.
La escalada de precios refleja la creciente dimensión comercial y mediática del Super Bowl. En contraste, durante la primera edición del evento en 1967, las entradas tenían un costo promedio de apenas 12 dólares, equivalente hoy a poco más de 100 dólares tras el ajuste por inflación. Décadas después, en el Super Bowl XLIII de 2009, fue la primera vez que el precio medio superó los 1,000 dólares, cifra que actualmente rondaría los 1,450 dólares.
Con el paso del tiempo, el Super Bowl no solo se ha consolidado como un espectáculo deportivo, sino también como un evento de élite, donde asistir en persona se ha convertido en un lujo reservado para pocos, mientras millones de aficionados lo siguen desde sus hogares en todo el mundo.




