Un jurado federal declaró culpable a un exingeniero de Google por delitos de espionaje económico y apropiación indebida de secretos comerciales, tras comprobarse que sustrajo información confidencial relacionada con tecnologías avanzadas de inteligencia artificial mientras aún laboraba para la empresa.
El condenado, Linwei Ding, de 38 años, también identificado como Leon Ding, enfrentó un juicio en el Distrito Norte de California, donde fue encontrado responsable de 14 cargos federales, incluyendo espionaje económico y robo de información estratégica. La decisión judicial marca un precedente al tratarse de uno de los primeros casos en Estados Unidos vinculados directamente al uso indebido de secretos de inteligencia artificial.
De acuerdo con el Departamento de Justicia y el FBI, Ding aprovechó su posición como ingeniero de software para acceder a documentos altamente sensibles sobre la arquitectura de supercomputación utilizada por Google en el desarrollo y entrenamiento de modelos de IA. Entre 2022 y 2023, copió miles de archivos técnicos y los transfirió a cuentas personales sin autorización.
Las investigaciones revelaron que, mientras sustraía la información, el exingeniero mantenía vínculos con empresas tecnológicas con sede en China y trabajaba paralelamente en la creación de una compañía propia enfocada en inteligencia artificial, lo que, según los fiscales, evidenció una intención deliberada de beneficiar intereses externos mediante el uso de tecnología estadounidense protegida.
Durante el juicio, la fiscalía sostuvo que los documentos robados contenían datos críticos sobre hardware, software y procesos internos que otorgan a Google una ventaja competitiva en uno de los sectores más estratégicos de la economía global. Las autoridades subrayaron que este tipo de información no solo tiene valor comercial, sino también implicaciones directas para la seguridad nacional.
El veredicto expone a Ding a penas que podrían alcanzar décadas de prisión, además de multas económicas significativas, cuya determinación quedará en manos del tribunal en una audiencia de sentencia programada para las próximas semanas.
Desde el FBI señalaron que el caso envía un mensaje claro sobre la determinación del gobierno estadounidense de proteger la innovación tecnológica frente al espionaje y el robo de propiedad intelectual, especialmente en áreas emergentes como la inteligencia artificial.
Google, por su parte, colaboró con las autoridades durante todo el proceso investigativo y reiteró su compromiso con la protección de sus sistemas y el cumplimiento de los estándares de seguridad que rigen el desarrollo de tecnologías críticas.




