Un juez federal en Texas dictaminó este sábado la liberación de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, junto a su padre, del centro de detención de inmigración donde se encontraban desde Minnesota, el pasado 20 de enero. La medida ha generado gran conmoción a nivel nacional.
El juez Fred Biery señaló que tanto el menor ecuatoriano como su padre deben ser puestos en libertad antes del martes en el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, ubicado en Dille, según informó el periódico Express-News.
En su fallo, Biery criticó la gestión del caso, afirmando que la situación “nació de una política mal concebida y ejecutada de manera incompetente por parte del Gobierno, que persigue cuotas diarias de deportación, incluso si esto implica traumatizar a los niños”.
El 22 de enero, Liam y otros cuatro menores, incluyendo una niña de diez años, fueron detenidos por agentes de inmigración en el distrito escolar de Columbia Heights, Minnesota, en el marco de las redadas intensivas implementadas por la Administración del expresidente Donald Trump, las cuales ya provocaron dos fallecimientos.
La detención de Liam y su padre ocurrió mientras regresaban a su hogar tras la escuela. Una fotografía del niño con un gorro azul con orejas de conejo y una mochila de Spider-Man, escoltado por un agente federal enmascarado, se viralizó y provocó indignación y protestas en todo el país.
Recientemente, un grupo de congresistas, entre ellos Joaquín Castro, visitó el centro para inspeccionar las condiciones de detención y reunirse con el padre de Liam, cuya deportación también fue suspendida por la corte. Durante la visita, el progenitor comentó que su hijo “no ha sido el mismo” desde que fueron detenidos y expresó su preocupación por su bienestar.
Los abogados de la familia afirmaron que están legalmente en Estados Unidos bajo una solicitud de asilo, aunque las autoridades de inmigración sostienen que su permiso expiró en abril pasado.
Además, la defensa denunció que las condiciones del centro son deplorables: el agua potable es deficiente, la comida contiene insectos y tierra, y los niños apenas reciben una hora diaria de educación, funcionando más como guardería. También denunciaron malos tratos y humillaciones por parte del personal de seguridad.




