El exvicepresidente del Gobierno e izquierdista radical, Pablo Iglesias, volvió a protagonizar un episodio que alimenta la polémica en torno a su figura, un altercado físico y verbal con el periodista Vito Quiles durante un acto público.
El incidente, difundido en redes sociales y medios de comunicación, se originó tras una pregunta del periodista en torno a la reciente decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez de tramitar una regularización de medio millón de extranjeros en situación irregular.
Las imágenes del enfrentamiento con Quiles, en las que Iglesias arrebata y lanza el micrófono del reportero mientras le dirige insultos, se difundieron con rapidez y reavivaron la discusión sobre la conducta pública del exlíder de Podemos. Pero para sectores de la oposición y para buena parte del ecosistema mediático conservador, el incidente no es un hecho aislado: llega en un momento en que las sospechas sobre la procedencia de ciertos recursos vinculados a su productora y su actividad política vuelven a cobrar fuerza.
El contexto: La regularización de 500.000 inmigrantes
Esta medida, aprobada a finales de enero de 2026, ha generado una fractura profunda en la sociedadad, ya que responde a una medida con fuerte «motivación electoral», bajo la sospecha de que la legalización masiva busca influir en futuros comicios al ampliar la base de votantes potenciales afines al bloque de izquierdas.
En cuanto a los vínculos personales del exlíder de Podemos, su esposa, la exministra y actual eurodiputada Irene Montero, ha estado recientemente en el foco informativo por el juicio contra un presunto acosador que asedió el domicilio familiar durante meses.
Montero e Iglesias se encuentran en un momento político complejo, tras verse salpicados por investigaciones indirectas relacionadas con la financiación de su partido y la gestión de figuras cercanas como Juan Carlos Monedero, lo que ha aumentado la presión sobre la pareja y su influencia dentro de la formación morada.
Este enfrentamiento con Quiles se produce en un momento de máxima polarización, donde el derecho a la información y el respeto a la integridad física de los periodistas vuelven a estar en el centro del debate público en España.




