El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) anuló la decisión del Parlamento Europeo de retirar la inmunidad parlamentaria al líder independentista catalán Carles Puigdemont y a los exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí, al considerar que el procedimiento estuvo viciado por la falta de imparcialidad del ponente designado.
Aunque ninguno de los tres ocupa actualmente un escaño en la Eurocámara desde las elecciones europeas de junio de 2024, el fallo tiene un fuerte impacto jurídico y político, al cuestionar directamente el modo en que se tramitó el suplicatorio solicitado por el Tribunal Supremo español en el marco del proceso judicial por el procés.
El eje del fallo: afinidades políticas indebidas
El TJUE recordó que el reglamento del Parlamento Europeo exige que el ponente encargado de analizar una solicitud de retirada de inmunidad sea imparcial y no pertenezca a un grupo político que pueda generar conflictos de interés. En este caso, el ponente designado fue el eurodiputado búlgaro Angel Dzhambazki, integrante del grupo Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), al que en la legislatura anterior pertenecían Ciudadanos y VOX, partido personado como acusación en la causa contra Puigdemont.
Según los jueces, esta circunstancia podía suscitar dudas legítimas sobre la imparcialidad del procedimiento, vulnerando el derecho a una buena administración. El tribunal subrayó que la imparcialidad debe garantizarse no solo frente al diputado afectado, sino también frente a los actores políticos que impulsan el proceso penal.
Anulación de sentencias previas
El fallo del TJUE también anula una sentencia del Tribunal General de la UE de 2023, que había avalado la retirada de la inmunidad. A juicio del alto tribunal, el Tribunal General incurrió en error al considerar irrelevante la pertenencia política del ponente.
Como elemento adicional, los jueces destacaron que Dzhambazki organizó en 2019 un acto con dirigentes de VOX bajo el lema “Cataluña es España”, cuando ese partido ya había promovido acciones penales contra los líderes independentistas, lo que refuerza la percepción de falta de neutralidad.
Reacción de Puigdemont
Puigdemont celebró la sentencia y la calificó como una “bofetada muy fuerte” al Parlamento Europeo, al considerar que confirma que la retirada de inmunidades estuvo “políticamente viciada”. No obstante, mantuvo la prudencia respecto al próximo pronunciamiento del TJUE sobre la ley de amnistía, cuya sentencia aún está pendiente, pese a que el abogado general de la UE ha emitido una opinión favorable a la norma.
Aunque el fallo no tiene efectos prácticos inmediatos —ya que los afectados no son eurodiputados—, Puigdemont afirmó que la decisión tiene una trascendencia simbólica y jurídica, al reforzar la protección de las minorías políticas dentro de las instituciones europeas.




