Estados Unidos habría deportado a varios palestinos arrestados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hacia la Cisjordania ocupada utilizando vuelos privados, según revela una investigación conjunta de la revista israelí independiente +972 Magazine y el periódico británico The Guardian.
De acuerdo con el reportaje, el pasado 21 de enero un grupo de ocho hombres palestinos llegó al aeropuerto internacional Ben Gurión, en Tel Aviv, a bordo de un avión privado propiedad de un magnate del sector inmobiliario vinculado al presidente estadounidense Donald Trump. Tras aterrizar, las autoridades israelíes trasladaron a los deportados en un vehículo oficial y los abandonaron en un puesto de control militar a las afueras de la localidad palestina de Nilin, en Cisjordania, luego de confiscarles documentos de identidad y teléfonos móviles.
El profesor universitario Mohamed Kannan, residente en las inmediaciones del cruce de Nilin, aseguró haber presenciado el momento en que los palestinos fueron dejados en el lugar. Según relató a ambos medios, los hombres vestían pijamas similares a las utilizadas por prisioneros palestinos en cárceles israelíes, un hecho que le llamó particularmente la atención debido a que ese punto de control no suele emplearse para liberaciones.
La investigación señala que varios de los palestinos deportados residían legalmente en Estados Unidos y contaban con estatus de residencia permanente. Sus familias —incluidos esposas e hijos— permanecen en territorio estadounidense, lo que ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos y abogados de inmigración.
Un segundo vuelo con características similares habría tenido lugar el 2 de febrero, aunque hasta el momento se desconoce cuántas personas fueron transportadas y la identidad de la mayoría de los pasajeros.
Especialistas en derecho migratorio consultados por los medios indican que las deportaciones de palestinos a través de Israel han sido históricamente excepcionales y advierten que trasladar personas a un territorio ocupado podría constituir una violación del derecho internacional. El diario israelí Haaretz informó que estas deportaciones respondieron a una solicitud inusual del Gobierno estadounidense y contaron con la aprobación del Shin Bet, el servicio de inteligencia interna de Israel.
El caso ha reavivado el debate sobre las prácticas migratorias de Estados Unidos y el tratamiento de ciudadanos palestinos en un contexto geopolítico altamente sensible, marcado por la ocupación y las tensiones persistentes en los territorios palestinos.




