Estados Unidos intensificó sus esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania antes del mes de junio, al proponer nuevas conversaciones directas entre ambas partes en territorio estadounidense, según confirmó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
De acuerdo con el mandatario, Washington planteó por primera vez la posibilidad de que delegaciones de Kiev y Moscú se reúnan la próxima semana en Estados Unidos, con Miami como una de las sedes consideradas, tras contactos previos sostenidos en Abu Dabi, con mediación estadounidense.
Zelenski aseguró que Ucrania aceptó participar en el nuevo encuentro, aunque reiteró que no reconocerá ningún acuerdo negociado sin su presencia, especialmente en lo relativo a cuestiones territoriales y de seguridad nacional.
Posturas enfrentadas sobre el territorio
La iniciativa diplomática se produce cuando la guerra, iniciada en febrero de 2022, se aproxima a su quinto año, con Rusia ocupando alrededor del 20 % del territorio ucraniano, incluyendo amplias zonas del este y el sur del país.
Moscú insiste en obtener el control total de la región de Donetsk, y ha exigido la retirada de las fuerzas ucranianas de los territorios que aún mantienen bajo su control, una condición que Kiev considera inaceptable y peligrosa.
Ucrania, por su parte, ha planteado la posibilidad de congelar el conflicto a lo largo de las actuales líneas del frente, una propuesta rechazada por el Kremlin. Washington ha sugerido como alternativa la creación de una zona económica libre en Donetsk, sin control militar directo de ninguna de las partes, una idea que Zelenski condicionó a la existencia de “reglas justas y garantías fiables”.
Escalada militar paralela a las negociaciones
Mientras continúan los contactos diplomáticos, Rusia ha intensificado los ataques contra infraestructuras estratégicas ucranianas. Durante la noche del viernes al sábado, las fuerzas rusas lanzaron 408 drones y 39 misiles, de los cuales la defensa aérea ucraniana logró derribar la mayoría, según informó la Fuerza Aérea.
Los bombardeos causaron daños significativos en la red energética, obligando a aplicar cortes de electricidad de emergencia en gran parte del país. El Ministerio de Energía confirmó que varias subestaciones resultaron afectadas y que algunas centrales nucleares redujeron temporalmente su capacidad de producción.
La empresa eléctrica privada DTEK informó que este fue el décimo ataque masivo contra sus centrales térmicas desde octubre de 2025, agravando una situación crítica en pleno invierno.
Crisis humanitaria y apoyo internacional
Las interrupciones del suministro eléctrico dejaron a cientos de miles de personas sin calefacción, mientras las temperaturas en Kiev descendieron hasta −5 °C, con previsiones de alcanzar −20 °C en los próximos días.
Ante la magnitud de los daños, Ucrania solicitó asistencia de emergencia a Polonia, su vecino occidental, para estabilizar el sistema eléctrico y garantizar el suministro básico a la población.
En paralelo, Zelenski reiteró su llamado a los aliados europeos para reforzar la defensa aérea y el apoyo militar, durante una reunión en Kiev con la ministra francesa de Defensa, Catherine Vautrin.
Un contexto de alta tensión regional
Los nuevos ataques se producen en un contexto de creciente tensión, un día después de que en Moscú resultara herido el jefe de la inteligencia militar rusa, general Vadim Alexeiev, en un tiroteo que Rusia atribuyó a Ucrania, sin confirmación oficial por parte de Kiev.
Mientras Washington acelera los esfuerzos diplomáticos para lograr un alto el fuego antes del verano, la realidad sobre el terreno sigue marcada por la violencia, la destrucción de infraestructura crítica y un escenario humanitario cada vez más frágil.




