La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, se perfila como la gran vencedora de las elecciones generales anticipadas celebradas este domingo, con una victoria que no solo reafirma su mandato, sino que amplía de forma significativa la mayoría parlamentaria de su coalición gobernante, de acuerdo con los primeros sondeos a boca de urna difundidos por medios japoneses.
Proyecciones de la cadena pública NHK indican que el Partido Liberal Democrático (PLD), liderado por Takaichi, obtendría entre 274 y 328 de los 465 escaños de la Cámara Baja, superando con holgura la mayoría absoluta de 233 diputados que la mandataria había fijado como objetivo mínimo. De confirmarse estos resultados, el PLD gobernaría incluso sin depender de aliados.
A esta ventaja se sumaría el respaldo del Partido de la Innovación de Japón (Ishin), que lograría entre 28 y 38 escaños, lo que elevaría el bloque oficialista por encima de los 300 diputados, una cifra clave para impulsar reformas estructurales.
Mandato fortalecido y margen para reformas
La magnitud del triunfo otorgaría a Takaichi un mandato político sólido, especialmente relevante en un contexto de reformas económicas, debate constitucional y redefinición de la política de seguridad nacional.
“Ahora tenemos un mandato fuerte del electorado y seguiremos adelante con nuestras políticas”, afirmó el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, en declaraciones a NHK, destacando la determinación mostrada por la primera ministra durante la campaña.
Si la coalición supera el umbral de los dos tercios del Parlamento (310 escaños), el Ejecutivo podría aprobar leyes rechazadas por la Cámara Alta, donde el oficialismo se encuentra en minoría, y abrir la puerta a una eventual reforma constitucional, una de las aspiraciones históricas del PLD.
Duro revés para la oposición
El gran derrotado de la jornada sería la Alianza Reformista Centrista, formada recientemente por el Partido Democrático Constitucional (PDC) y el partido budista Komeito, antiguo socio del PLD. Según los sondeos, esta coalición obtendría entre 37 y 91 escaños, muy por debajo de los 172 que controlaban antes de la disolución de la Cámara.
“Los resultados parecen muy duros y debemos aceptarlos con seriedad y humildad”, reconoció Yoshihiko Noda, uno de los líderes de la alianza opositora.
Avance limitado de la ultraderecha
El partido populista Sanseito, de marcado discurso antiinmigración, incrementaría su presencia parlamentaria hasta entre 5 y 14 escaños, aunque su crecimiento quedó eclipsado por el dominio del PLD. Su líder, Sohei Kamiya, admitió que el auge del oficialismo limitó su expansión.
Participación y condiciones climáticas
La jornada electoral estuvo marcada por fuertes nevadas en distintas regiones del país, lo que obligó a retrasar la apertura o adelantar el cierre de algunos centros de votación. Aun así, el voto anticipado alcanzó cifras récord, con más de 27 millones de japoneses ejerciendo su derecho antes del día de los comicios.
La participación hasta el cierre parcial fue del 28,18 %, ligeramente inferior a la registrada en las elecciones de 2024.
Un plebiscito personal superado
Takaichi había planteado estas elecciones como un referéndum sobre su liderazgo, llegando a afirmar que dimitiría si no alcanzaba la mayoría absoluta. Los sondeos, sin embargo, apuntan a que no solo superó esa meta, sino que consolidó su posición como una de las figuras más fuertes del conservadurismo japonés en las últimas décadas.
Los resultados oficiales se conocerán de manera definitiva este lunes, pero el panorama político japonés ya parece inclinarse con claridad hacia la continuidad y el fortalecimiento del actual Gobierno.




