El Comando Sur de Estados Unidos confirmó que este lunes llevó a cabo la destrucción de una lancha presuntamente vinculada al narcotráfico en aguas internacionales del océano Pacífico, dejando dos tripulantes muertos y un sobreviviente.
De acuerdo con la institución militar, tras el ataque la Guardia Costera estadounidense activó un operativo de búsqueda y rescate para auxiliar al único ocupante que logró sobrevivir al incidente.
En un mensaje difundido en su cuenta oficial de X, el Comando Sur detalló que la acción fue ordenada por el general Francis L. Donovan,
On Feb. 9, at the direction of #SOUTHCOM commander Gen. Francis L. Donovan, Joint Task Force Southern Spear conducted a lethal kinetic strike on a vessel operated by Designated Terrorist Organizations. Intelligence confirmed the vessel was transiting along known narco-trafficking… pic.twitter.com/fa5vppjcCy
— U.S. Southern Command (@Southcom) February 10, 2026
quien asumió la jefatura de esta división el pasado 5 de febrero.
Más de 40 ataques similares desde 2025
El operativo forma parte de una campaña sostenida contra rutas marítimas utilizadas por organizaciones de narcotráfico. Según información oficial, más de 40 embarcaciones han sido interceptadas o destruidas en aguas internacionales del Pacífico desde agosto de 2025.
Este mismo lunes, las fuerzas estadounidenses también participaron —junto con las Fuerzas Armadas de Colombia— en la neutralización de un submarino semisumergible, logrando la incautación de 10 toneladas de cocaína y la captura de cuatro sospechosos.
Contexto regional y político
El nuevo ataque ocurre una semana después de la visita del presidente colombiano Gustavo Petro a Washington, donde sostuvo una reunión con el mandatario Donald Trump, tras meses de tensiones diplomáticas.
La intensificación de la presencia naval y aérea de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico comenzó a finales de 2025 y precedió la intervención militar del 3 de enero, en la que Washington detuvo al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, la diputada Cilia Flores, trasladándolos luego a una prisión federal en Nueva York.




