Un estudio pionero sobre el uso de redes sociales en menores de 12 a 17 años indica que las chicas de 17 años experimentan niveles de ansiedad más elevados que los chicos si no responden de inmediato a los mensajes recibidos. Según la investigación, el 76,5 % de las chicas siente ansiedad por la falta de respuesta inmediata, frente al 57 % de los chicos de entre 15 y 16 años.
El trabajo fue desarrollado por las universidades Rey Juan Carlos y Pontificia de Comillas, analizando el comportamiento de 700 estudiantes de Secundaria y Bachillerato del Colegio Gredos San Diego de Moratalaz.
Nomofobia y conexión constante
El informe señala que el 98,5 % de los adolescentes encuestados tiene una necesidad funcional y emocional de estar permanentemente conectados. La ansiedad aumenta a partir de los 14 años, edad crítica en la que plataformas como TikTok fomentan conductas compulsivas y un miedo irracional a no disponer del teléfono móvil, fenómeno conocido como nomofobia.
Se destaca que TikTok genera ansiedad en el 42 % de los menores al no recibir respuesta inmediata, mientras que Instagram provoca inseguridad en el 67 % de las chicas y 39 % de los chicos de 16 y 17 años cuando pierden acceso a la plataforma.
El estudio también identifica cambios en el consumo de contenidos según la edad: YouTube predomina entre los 11 y 12 años, mientras que TikTok se convierte en la red más usada entre los 13 y 16 años. Entre los adolescentes, el 60 % pierde horas de sueño y el 20 % oculta el tiempo real de conexión.
Medidas de prevención y educación digital
El consejero de Educación, Ciencia y Universidades, Emilio Viciana, resaltó la colaboración entre la universidad pública y privada para elaborar el estudio, destacando que sus resultados servirán para fundamentar políticas de protección de la infancia y adolescencia en la Comunidad de Madrid. Entre las medidas implementadas figura la prohibición del uso de móviles durante la jornada escolar, vigente desde 2020-2021, y la reciente limitación de dispositivos en Educación Infantil y Primaria.
Por su parte, la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, subrayó el impacto de un uso inadecuado de la tecnología sobre el sueño, la autoestima y las relaciones sociales de los jóvenes. Dávila resaltó la importancia de formar a padres y educadores mediante el Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas (SAAT) y aseguró la creación de nuevos recursos asistenciales, incluyendo un centro especializado para jóvenes con problemas relacionados con pornografía o violencia, con el objetivo de detectar y prevenir situaciones de riesgo antes de su agravamiento.
Reflexión final
“La tecnología debe ser un apoyo para aprender y participar en la sociedad, no algo que se deba prohibir; lo importante es fomentar un uso responsable y enseñar a los jóvenes a desarrollar autocontrol”, concluyó Dávila.




