El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich que Washington no busca romper lazos con Europa, sino reimpulsar una alianza histórica ante un escenario geopolítico en transformación.
Según afirmó, el mundo ingresa “inevitablemente” en una nueva arquitectura global que requiere una relación transatlántica fortalecida.
Rubio evocó las gestas compartidas a lo largo del siglo XX —desde la reconstrucción tras las guerras mundiales hasta la derrota del comunismo— para subrayar que ambas orillas del Atlántico “han sangrado y luchado juntas” en conflictos que van desde Corea hasta Afganistán.
Llamado a un siglo de cooperación renovada
El jefe de la diplomacia estadounidense defendió que EE.UU. desea iniciar “otro siglo de prosperidad compartida” junto a Europa, a la que definió como su “socia más valiosa” y parte de la misma civilización occidental. Aunque admitió que la administración Trump puede mostrarse “directa e impaciente”, subrayó que estas tensiones nacen de una preocupación genuina por el futuro europeo.
Críticas a errores del pasado
En un tono autocrítico, Rubio denunció que tras la caída del Muro de Berlín Occidente abrazó “ilusiones peligrosas”:
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creer que todas las naciones transitarían automáticamente hacia democracias liberales,
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confiar en que el comercio desplazaba el interés nacional,
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delegar soberanía en instituciones multilaterales,
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y adoptar políticas energéticas restrictivas que —según dijo— debilitaron a sus economías.
También criticó la apertura migratoria excesiva y la desindustrialización, fenómenos que, a su juicio, erosionaron la cohesión social y la resiliencia estratégica.
Reactivar la alianza transatlántica
Rubio sostuvo que bajo el liderazgo de Donald Trump, EE.UU. pretende “restaurar y revitalizar” su poder, pero que su preferencia es hacerlo junto a Europa. Insistió en que ambos actores integran una misma tradición civilizatoria y que la cooperación será esencial para recuperar una “política exterior sensata” y un sentido claro de identidad común.
Incertidumbre sobre la postura de Rusia
Respecto a la guerra en Ucrania, Rubio reconoció que desconoce si Moscú negocia de forma sincera, aunque Washington continuará evaluando la disposición del Kremlin. Señaló avances en las conversaciones mediadas por EE.UU., pero advirtió que quedan “los asuntos más complejos”.
Recordó que Washington ha intensificado sanciones al petróleo ruso, presionado a países como India para reducir sus compras y reforzado el suministro de armas a Ucrania.
Las próximas reuniones entre Ucrania y Rusia, nuevamente con mediación estadounidense, están previstas para el 17 y 18 de febrero en Ginebra, donde se intentará determinar si existe un acuerdo aceptable para ambas partes.




