El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este domingo en Bratislava que Washington no desea que los países europeos sean dependientes, sino aliados robustos en la OTAN. Durante una rueda de prensa junto al primer ministro eslovaco, Robert Fico, Rubio enfatizó que Estados Unidos respalda que las naciones europeas fortalezcan sus capacidades militares y tengan mayor influencia dentro de la alianza.
«No queremos que Europa dependa de nosotros; no estamos pidiendo que Europa sea un vasallo de Estados Unidos», subrayó el diplomático estadounidense. Según Rubio, en una alianza, la fortaleza de cada miembro se traduce en el fortalecimiento del conjunto.
La visita a Eslovaquia forma parte de la gira europea de Rubio, que incluyó la Conferencia de Seguridad de Múnich y continuará con un encuentro con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, considerado el principal aliado de Washington dentro de la UE.
Cooperación energética y militar
Durante la reunión con Fico, se abordaron planes para reforzar la cooperación bilateral en energía nuclear y diversificación energética, así como la modernización militar de Eslovaquia y sus compromisos con la OTAN. Entre los proyectos más relevantes destaca la construcción de un nuevo reactor nuclear en la central de Jaslovské Bohunice, adjudicado a la empresa estadounidense Westinghouse, con un valor aproximado de 15.000 millones de euros. La oposición liberal ha criticado que la licitación se realice sin concurso público.
Contexto político y relaciones con Rusia
Fico, cuyo partido Smer fue expulsado en 2025 del Partido de los Socialistas Europeos, ha cuestionado las sanciones de la UE contra Rusia y ha buscado una solución negociada al conflicto en Ucrania. Desde su regreso al poder en octubre de 2023, interrumpió parte de la ayuda militar que Eslovaquia prestaba a Ucrania.
El Gobierno eslovaco también planea recurrir ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea la prohibición de adquirir gas natural licuado (GNL) ruso a partir de 2027, pese a que el país ha reducido su dependencia del gas ruso gracias a interconexiones con Polonia, República Checa y Hungría. El ministro de Exteriores, Juraj Blanar, advirtió que la prohibición podría generar arbitrajes internacionales y sanciones de hasta 16.000 millones de euros.
Tras Bratislava, Rubio se dirigirá a Budapest para reunirse con Orbán, quien ya se mostró favorable a Donald Trump durante las elecciones estadounidenses de 2016.




