El asesinato de un joven vinculado a la extrema derecha en Lyon ha intensificado la precampaña política de cara a las elecciones municipales de marzo, mientras las autoridades francesas aún no han identificado a los responsables.
El joven, Quentin Deranque, estudiante de matemáticas de 23 años y católico practicante, participaba en una protesta contra la conferencia de la eurodiputada de izquierda radical Rima Hassan, miembro de La Francia Insumisa (LFI). Tras un enfrentamiento con militantes de extrema izquierda, Deranque fue acorralado a unos dos kilómetros del lugar y agredido por al menos seis personas enmascaradas. Sus amigos lograron escapar, pero él sufrió un traumatismo craneoencefálico que lo mantuvo en coma durante dos días antes de fallecer.
Investigación en curso
El fiscal de Lyon, Thierry Dran, subrayó que las pesquisas buscan a los autores directos basándose en evidencias policiales y no en rumores, y que hasta el momento no se han realizado detenciones.
Algunos medios han señalado la posible implicación de Jacques-Elie Favrot, asistente parlamentario del diputado Raphaël Arnault, fundador del grupo radical Joven Guardia, prohibido por el Gobierno por incitar al odio. Favrot ha negado cualquier participación y ha suspendido temporalmente sus funciones mientras continúan las investigaciones.
Repercusiones políticas
El crimen ha generado un intenso cruce de acusaciones contra La Francia Insumisa, con el Gobierno señalando que el tono agresivo del partido contribuye a un clima de violencia. Jean-Luc Mélenchon, líder de LFI, reiteró que su partido rechaza cualquier forma de violencia, aunque la polémica ha colocado a la formación a la defensiva.
Analistas y políticos consideran que el caso Deranque podría convertirse en un tema central de la campaña municipal, interpretada como un primer indicador del peso político de los partidos a poco más de un año de las elecciones presidenciales.




