El reverendo estadounidense, símbolo de la lucha por los derechos civiles y una de las voces más influyentes del activismo político contemporáneo, falleció este martes a los 84 años, según confirmó su familia mediante un comunicado difundido en Instagram.
La familia Jackson expresó su pesar destacando que su partida ocurrió “rodeado de sus seres queridos”, y subrayó su rol como guía moral para comunidades históricamente marginadas: “Nuestro padre fue un líder para los oprimidos, los silenciados y los excluidos en todo el mundo”. No se dieron a conocer las causas oficiales del deceso.
Un líder que marcó generaciones
Reconocido por su firme compromiso con la equidad racial, la justicia social y la defensa de los derechos humanos, Jesse Jackson se convirtió en una figura central del movimiento surgido tras el liderazgo de Martin Luther King Jr., de quien fue aliado cercano y testigo directo en el día de su asesinato en Memphis en 1968.
En los años 80, Jackson aspiró en dos ocasiones a la nominación demócrata para la presidencia de EE.UU., campañas que movilizaron a sectores históricamente subrepresentados y ampliaron la participación política de minorías en todo el país.
Una década enfrentando enfermedades degenerativas
Nacido en Greenville, Carolina del Sur, Jackson reveló en 2017 que padecía Parkinson, enfermedad para la que recibió tratamiento prolongado en Chicago. En noviembre de 2025 fue hospitalizado debido a una parálisis supranuclear progresiva (PSP), una condición neurológica poco común y de evolución grave.
Su legado: una lucha persistente por la igualdad
En 1971 fundó la organización que más tarde se consolidaría como Rainbow PUSH Coalition, una entidad multirracial y progresista dedicada a la defensa de los derechos civiles, la justicia económica y la inclusión política. Jackson se retiró formalmente de su liderazgo en 2023, cerrando más de cinco décadas de activismo ininterrumpido.
Su familia destacó que su influencia traspasó fronteras: “Compartimos a nuestro padre con el mundo, y el mundo se convirtió en parte de nuestra familia”.
La muerte de Jesse Jackson marca el fin de una era para el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, dejando un legado que seguirá resonando en las luchas contemporáneas por la igualdad y la justicia.




