La muerte de Kurt Cobain, icónico líder de Nirvana, ocurrida el 5 de abril de 1994, fue oficialmente catalogada como suicidio tras ser hallado con un disparo de escopeta en la cabeza. Sin embargo, más de tres décadas después, un capitán retirado de la Policía de Seattle sostiene que la investigación original estuvo mal manejada y que las pruebas sugieren un homicidio.
Un examen tardío revela irregularidades
Neil Low, quien dedicó 50 años a la Policía de Seattle (SPD) y fue comisionado en 2005 para auditar el caso Cobain, asegura que la evidencia física “no concuerda” con la versión oficial. En declaraciones al Daily Mail, Low afirmó:
«Simplemente no creo que Kurt haya hecho esto por sí mismo. La investigación fue un desastre.»
Aunque Low no participó en la pesquisa inicial, identificó inconsistencias en el análisis forense, la documentación de la policía y la autopsia: notas desaparecidas, testimonios omitidos y detalles contradictorios sobre los días previos al fallecimiento del cantante.
Evidencias que generan dudas
Entre los puntos señalados por Low se incluyen:
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La limpieza inusual de las manos de Cobain, inconsistente con un disparo de escopeta autoinfligido.
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La violencia de la herida, que habría provocado un patrón de sangre más amplio que el observado en las fotografías del lugar.
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La presencia de heroína en cantidades tres veces superiores a una dosis letal, lo que, según Low, indicaría que probablemente recibió ayuda para inyectarse tal volumen.
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Notas y recibos relacionados con la escopeta Remington encontrados en sus bolsillos, que difieren de los registros oficiales de la SPD.
Además, un informe de 1994 documentó un incidente con un conductor de Gray Top Cabs, quien recogió a un pasajero en la residencia de Cobain que “no coincidía con la identidad del hogar”, y tuvo dificultades para localizar munición. Sin embargo, estos detalles fueron omitidos en un informe posterior publicado por la policía en 2014.
Procedimientos cuestionables
El capitán retirado criticó la actuación policial inicial, describiendo la escena como un caso de “turismo en la escena del crimen”, donde al menos 12 oficiales ingresaron y salieron del lugar sin protocolos estrictos de preservación de evidencia. Según Low, el anuncio prematuro de suicidio, incluso antes de finalizar la autopsia y los análisis toxicológicos, influyó negativamente en la investigación.
«Los investigadores se dejaron llevar por suposiciones. La narrativa de suicidio comenzó desde el primer contacto con la prensa, sin la debida autoridad médica para determinarlo,» señaló.
La revisión forense que reabre el debate
Independientes como Michelle Wilkins, trabajando con un equipo de científicos forenses, han reanalizado el caso. Wilkins enfatizó que las discrepancias documentadas refuerzan las dudas sobre la exhaustividad del informe original y sobre si realmente se trató de Cobain quien falleció en su hogar.
Low concluye que las pruebas, examinadas con rigor profesional, apuntan a un homicidio, y considera que el caso debería ser reabierto para esclarecer la verdad sobre la muerte del icónico músico.




