El Tribunal del Distrito Central de Seúl condenó este jueves al exmandatario a prisión perpetua, tras declararlo culpable del delito de insurrección por el fallido intento de imponer la ley marcial en diciembre de 2024, un episodio que desató una de las crisis institucionales más profundas en la historia democrática de Corea del Sur.
Según el fallo leído por el juez Jee Kui-youn, la corte determinó que la activación del estado de excepción por parte de Yoon, que duró unas seis horas, tuvo como objetivo “socavar la Constitución” al intentar paralizar la Asamblea Nacional enviando al Ejército y a unidades antidisturbios al Parlamento.
La Fiscalía pedía la pena de muerte
Aunque los fiscales solicitaron la pena capital, el tribunal optó por no aplicarla debido a la moratoria de facto que rige en el país asiático.
Además de la condena contra Yoon, el exministro de Defensa Kim Yong-hyun recibió 30 años de cárcel, mientras que sentencias previas ya habían recaído sobre el ex primer ministro Han Duck-soo (23 años) y el exministro del Interior Lee Sang-min (7 años) por su participación en la fallida instauración del estado de excepción.
Un decreto bloqueado en horas
El expresidente declaró la ley marcial la noche del 3 de diciembre de 2024, pero la medida fue frenada por el Parlamento apenas horas después.
En abril de 2025, el Tribunal Constitucional lo destituyó oficialmente al concluir que no existía ninguna emergencia nacional que justificara su decisión.
Otras condenas previas
La cadena perpetua se suma a la sentencia de cinco años de prisión dictada en enero por obstrucción de la justicia, uno de los cuatro procesos judiciales abiertos en su contra relacionados con el mismo caso.
Tensiones en las calles
Miles de manifestantes, tanto partidarios como detractores del exmandatario, se concentraron alrededor del tribunal en Seúl. Autoridades reforzaron la seguridad ante el temor de un episodio similar al del 19 de enero de 2025, cuando seguidores de Yoon irrumpieron en el **** en protesta por la extensión de su detención.




