En un hecho histórico para la Iglesia católica, los restos mortales de San Francisco de Asís fueron trasladados solemnemente desde su tumba hasta la Basílica de San Francisco de Asís, dando inicio a un período extraordinario de veneración pública con motivo del 800 aniversario de su muerte.
La exposición, que se extenderá del 22 de febrero al 22 de marzo de 2026, marca la primera vez en la era moderna que los restos del santo son presentados para una exhibición prolongada de este tipo. Según informaron las autoridades franciscanas, cerca de 350,000 peregrinos ya se han registrado para visitar Asís y orar ante las reliquias durante este mes conmemorativo.
Un aniversario de alcance mundial
San Francisco falleció el 3 de octubre de 1226 y fue canonizado apenas dos años después por el papa Gregorio IX. Fundador de la Orden de los Frailes Menores y figura central en la espiritualidad cristiana, es reconocido universalmente por su testimonio de pobreza, conversión, fraternidad y amor por la creación.
La conmemoración del octavo centenario no solo recuerda su muerte —a la que él mismo llamó “Hermana Muerte” en su célebre Cántico de las Criaturas— sino también su legado como constructor de paz en tiempos de conflicto, incluida su histórica visita al sultán Malik al-Kamil durante las Cruzadas.
En comunión con el Papa
La ceremonia de traslado se realizó en comunión con el papa Papa León XIV, quien invitó a los fieles a encomendar este momento a la intercesión del santo.
En una oración difundida con motivo del aniversario, se expresó:
“San Francisco, hermano nuestro, tú que hace ochocientos años fuiste al encuentro de la Hermana Muerte como un hombre en paz, intercede por nosotros ante el Señor… En esta época marcada por conflictos y divisiones, ruega para que nos convirtamos en artesanos de paz: testigos desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo. Amén.”
Impacto espiritual y cultural
La ciudad de Asís, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, espera una afluencia masiva de peregrinos, religiosos y turistas durante el período de veneración. Las autoridades locales han reforzado los protocolos de organización y seguridad ante el elevado número de visitantes previstos.
Este acontecimiento representa no solo un acto de profunda devoción religiosa, sino también un recordatorio del mensaje universal de San Francisco: reconciliación, sencillez y cuidado de la casa común.
Ocho siglos después de su muerte, su figura continúa inspirando a millones en todo el mundo, reafirmando su vigencia como símbolo de paz y fraternidad en tiempos de incertidumbre global.




