México enfrenta una jornada marcada por el desorden y la violencia luego de la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, abatido durante un operativo federal con apoyo de inteligencia estadounidense en el municipio de Tapalpa, a unos 130 kilómetros de Guadalajara.
El capo, de 59 años, falleció mientras era trasladado vía aérea a Ciudad de México, después de un enfrentamiento armado en una zona rural donde militares repelieron una agresión de integrantes del CJNG. El operativo dejó siete presuntos sicarios abatidos, dos detenidos y el aseguramiento de armamento de alto poder, vehículos blindados y lanzacohetes, según reportó la Secretaría de la Defensa Nacional.
La muerte del líder criminal detonó una rápida y violenta reacción del cártel, generando narcobloqueos, incendios de vehículos y cierres de carreteras en varias zonas de Jalisco. La tensión se extendió a estados como Michoacán, Colima y Nayarit, provocando un ambiente de incertidumbre y temor entre la población.
Autoridades estatales activaron protocolos de emergencia, suspendieron el transporte público en áreas afectadas y recomendaron a la ciudadanía evitar desplazamientos. En algunos municipios se reportaron afectaciones a comercios, interrupción de servicios y cierre temporal de escuelas.
En la capital mexicana, fuerzas federales resguardaron el traslado del cuerpo hacia instalaciones forenses de la Fiscalía General de la República, donde se realizan pruebas técnicas para confirmar la identidad del fallecido.
La caída de El Mencho, uno de los líderes criminales más buscados por México y Estados Unidos, abre un nuevo capítulo en el panorama de seguridad del país, con analistas advirtiendo posibles disputas internas y reacomodos violentos dentro del CJNG en las próximas semanas.




