La seguridad vial en zonas escolares de Florida ha generado un intenso debate tras la implementación de cámaras que sancionan a conductores por exceder los límites de velocidad, incluso cuando las señales intermitentes están apagadas. La normativa vigente, aprobada en 2024, permite imponer multas de hasta USD 100 sin advertencia luminosa, lo que ha causado confusión entre los automovilistas y motivado discusiones legislativas sobre su aplicación.
Según explicaron autoridades locales, la clave para determinar la zona escolar no son las luces amarillas parpadeantes, sino las señales de tránsito que identifican la proximidad de la escuela. Durante los horarios de entrada y salida de estudiantes, el límite se reduce a 24 km/h (15 mph), y aunque las luces suelen indicar la restricción, la ley no exige que estén encendidas.
El jefe de policía de Pinecrest, Jason Cohen, quien supervisó la instalación de cámaras en Miami-Dade, subrayó: “El mayor error es pensar que las luces definen la zona escolar. Lo determinante son las señales de tráfico”.
Experiencia ciudadana y multas inesperadas
Numerosos conductores han recibido sanciones inesperadas fuera de los horarios tradicionales de entrada y salida escolar, momentos en los que las luces permanecen apagadas. Scott Weinkle, arquitecto de Sunny Isles Beach, relató a Miami Herald haber recibido dos multas a pesar de no haber visto ninguna luz activa.
Los sistemas de cámaras son operados por empresas privadas bajo convenios con los municipios y pueden funcionar durante toda la jornada escolar. Esto significa que cualquier vehículo que exceda el límite puede ser sancionado mientras haya actividad educativa, generando incertidumbre sobre la legalidad de las infracciones.
Debate legislativo y posibles reformas
La controversia ha llevado al Senado estatal a considerar cambios en la ley. El senador republicano Nick DiCeglie, de St. Petersburg, propone restringir el uso de cámaras únicamente a los periodos de entrada y salida escolar y solo cuando alguna luz amarilla esté activa. La medida busca alinear la normativa con la percepción general de los conductores y reducir multas percibidas como injustas.
Opiniones divididas entre padres y residentes
La automatización del control de velocidad ha generado posturas enfrentadas entre residentes y padres. Algunos apoyan las cámaras por considerarlas esenciales para proteger a los niños, mientras que otros critican la falta de advertencias claras y sostienen que las sanciones actuales pueden ser injustas.
El sargento Eduardo Pares, responsable del programa en Miami-Dade, señaló que se han registrado casos extremos de exceso de velocidad de hasta 157 km/h (98 mph), reforzando la necesidad de controles automáticos.
Por ahora, la combinación de señalización estándar, vigilancia electrónica y posibles modificaciones legales conforma un panorama de supervisión más estricta alrededor de las escuelas en Florida, con multas que alcanzan los USD 100 incluso en ausencia de luces intermitentes.




