El senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro, lanzó fuertes críticas al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y a la Corte Suprema este domingo en São Paulo, en su primera aparición pública tras ser señalado por su padre como sucesor político.
Dirigentes y simpatizantes de la derecha brasileña se movilizaron en diversas ciudades del país para protestar contra Lula, el Supremo Tribunal Federal y algunos de sus magistrados, bajo el lema “Acorda Brasil”.
Durante el acto en la Avenida Paulista, el parlamentario defendió la libertad de su padre, condenado a 27 años y tres meses por intentos de golpe, y aseguró que el líder ultraderechista “volverá a subir la rampa del Palacio de Planalto” en enero de 2027. Además, denunció lo que calificó de persecución judicial contra los aliados del bolsonarismo, señalando que “personas inocentes” fueron encarceladas, otras recibieron tobilleras electrónicas y algunas se vieron obligadas a abandonar el país.
A pesar de la evidente connotación política, Bolsonaro negó que el encuentro tuviera fines electorales, afirmando que el objetivo era “rescatar” Brasil y proteger la democracia. No obstante, el evento contó con la presencia de precandidatos presidenciales y merchandising con la inscripción ‘Flávio Bolsonaro 2026’, mientras que las encuestas lo sitúan como el principal rival de Lula, quien ya confirmó su intención de buscar un cuarto mandato.
Las manifestaciones se desarrollaron en al menos 20 de las 27 capitales brasileñas, con mayores concentraciones en São Paulo, donde aproximadamente 20.400 simpatizantes participaron, según el Centro Brasileño de Análisis y Planeamiento (Cebrap). Entre los asistentes estuvieron los gobernadores de Minas Gerais y Goiás, Romeo Zema y Ronaldo Caiado, así como parlamentarios y diputados regionales.
En otras ciudades, la participación fue menor: Río de Janeiro reunió a unas 4.600 personas en Copacabana, mientras que en Brasilia solo unas cien personas se congregaron cerca del Museo de la República. Allí, el senador Rogério Marinho, líder de la oposición en el Congreso, acusó al gobierno de vulnerar principios democráticos y de haber debilitado la Constitución y los derechos de los brasileños.




