El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reafirmado la postura de España frente a la escalada del conflicto en Oriente Medio al asegurar que el país no será “cómplice” de acciones perjudiciales para la comunidad internacional por temor a eventuales represalias. Sus palabras suponen una respuesta indirecta al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras los recientes ataques de Washington e Israel contra Irán.
En una declaración institucional, el jefe del Ejecutivo recuperó el lema del “No a la guerra”, subrayando que la posición española se basa en la defensa del derecho internacional y la búsqueda de una solución diplomática. Sánchez advirtió de que la situación es incierta y que el conflicto podría prolongarse, con graves consecuencias humanas y económicas.
El mandatario expresó la solidaridad de España con los países afectados por la ofensiva iraní, pero insistió en que una ilegalidad no puede responderse con otra. Recordó además los efectos negativos de intervenciones pasadas en la región, como el aumento del terrorismo, las crisis migratorias y el encarecimiento de la energía.
Ante el posible impacto económico, el presidente garantizó que el Gobierno apoyará a hogares, trabajadores y empresas si la crisis provoca subidas en el precio del petróleo y el gas. Asimismo, aseguró que se trabaja de forma ininterrumpida para asistir y evacuar a los ciudadanos españoles que se encuentran en la zona de riesgo.
Sánchez defendió que rechazar al régimen iraní no implica respaldar la guerra y sostuvo que lo verdaderamente ingenuo es pensar que la violencia generará estabilidad o democracia. Finalmente, reiteró que España actuará conforme a sus valores constitucionales, a los principios de la Unión Europea y a la Carta de Naciones Unidas, apostando por la paz y la convivencia entre naciones.




