El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, organizará este sábado en Miami, Florida, una cumbre hemisférica que reunirá a mandatarios de doce países latinoamericanos y caribeños, con el objetivo de consolidar un bloque regional afín a Washington y contrarrestar la influencia de China en recursos y mercados estratégicos de la región.
La reunión, denominada “Escudo de las Américas”, tiene como propósito central fortalecer la cooperación en seguridad, economía y gobernanza regional, así como diseñar estrategias conjuntas frente a desafíos como el narcotráfico, la delincuencia organizada y la migración ilegal.
Entre los líderes invitados figuran presidentes de República Dominicana, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago, aunque la lista podría ampliarse con la presencia de otros mandatarios latinoamericanos.
Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, señaló que la cumbre buscará “promover libertad, seguridad y prosperidad en nuestra región”, subrayando la importancia de consolidar alianzas estratégicas con gobiernos que comparten intereses y valores comunes con Estados Unidos.
La convocatoria refleja la intención de la administración estadounidense de articular un bloque regional alineado ideológicamente y de asegurar un papel preferencial de sus aliados en comercio e inversiones estratégicas. La cumbre se enmarca dentro de la reciente Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y de la actualización de la Doctrina Monroe, adaptada para enfrentar desafíos contemporáneos de seguridad y geopolítica, con especial atención a la influencia china en la región.
En los días previos al evento, varios de los países invitados han avanzado en acuerdos bilaterales con Washington, centrados en garantizar acceso privilegiado a inversiones estadounidenses en sectores clave y en fortalecer la cooperación en áreas estratégicas de seguridad y economía.
Se espera que durante la cumbre los mandatarios discutan medidas concretas para combatir el crimen organizado, gestionar la migración de manera segura y planificar inversiones conjuntas que beneficien a la región. El encuentro marca un hito en la política exterior estadounidense hacia América Latina, buscando consolidar su liderazgo y establecer un frente unido ante la competencia global.




