El creciente uso de sistemas de inteligencia artificial por parte de Estados Unidos y Israel durante la ofensiva militar contra Irán ha generado preocupación internacional por los posibles errores en la selección de objetivos y el riesgo de víctimas civiles.
Según reportes de medios estadounidenses, los sistemas de IA permitieron que en las primeras 48 horas del operativo se atacaran más de 1,000 objetivos, incluido el bombardeo que terminó con la vida del líder supremo iraní Ali Khamenei. Analistas señalan que un volumen de ataques de ese nivel habría tomado días en conflictos anteriores.
De acuerdo con especialistas, la inteligencia artificial está acelerando el proceso militar desde la identificación de objetivos, la evaluación legal y la aprobación de ataques, hasta su ejecución, lo que reduce significativamente el tiempo de decisión en el campo de batalla.
Sistemas de guerra algorítmica
Uno de los programas mencionados es Project Maven, desarrollado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Este sistema analiza imágenes captadas por drones y satélites para detectar posibles objetivos y generar listas automáticas de blancos.
Según reportes del The Washington Post, el sistema habría sido utilizado durante la ofensiva contra Irán. El Pentágono sostiene que las decisiones finales siguen siendo revisadas por personal humano.
Herramientas similares ya han sido utilizadas anteriormente en conflictos en Siria, Irak, Yemen y Ucrania.
Uso de modelos de IA comerciales
Informes citados por CBS News indican que el ejército estadounidense también habría empleado el modelo Claude, desarrollado por la empresa Anthropic, para tareas de análisis de inteligencia, identificación de objetivos y simulación de escenarios de combate.
Temor por errores y víctimas civiles
Expertos y organizaciones internacionales temen que los algoritmos puedan cometer errores en la interpretación de datos, lo que podría derivar en ataques contra objetivos civiles.
Un ejemplo citado es el bombardeo a una escuela infantil en la ciudad de Minab, en el sur de Irán, donde murieron cerca de 180 personas durante el primer día de la ofensiva. Analistas sugieren que el ataque podría haber sido resultado de un error en el procesamiento de datos por parte de sistemas automatizados.
El relator de la Organización de las Naciones Unidas, Balakrishnan Rajagopal, advirtió que estas tecnologías están transformando la forma en que se libran las guerras al acelerar la toma de decisiones militares.
Por su parte, el analista iraní Trita Parsi denunció que algunos sistemas de IA podrían estar seleccionando objetivos con supervisión humana limitada, lo que aumenta el riesgo de ataques erróneos.
Las preocupaciones sobre el uso de inteligencia artificial en conflictos armados han abierto un debate global sobre la regulación de las armas autónomas y los sistemas de decisión automatizados en la guerra moderna.




