El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, informó este viernes que las autoridades de la isla esperan la llegada de agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos para colaborar en la investigación de un incidente ocurrido con una lancha rápida proveniente de EE. UU., en el que cinco personas perdieron la vida.
Durante una comparecencia televisiva, Díaz-Canel explicó que “oportunamente se brindó información a la contraparte estadounidense, que ha expresado su interés de participar de manera conjunta en el esclarecimiento de los hechos”, y confirmó que se aguarda la visita del FBI para avanzar en las pesquisas.
El mandatario describió el suceso como “una infiltración armada con fines terroristas, financiada y organizada desde territorio de Estados Unidos” y lo calificó de “intento de agresión”. Señaló que los diez ocupantes de la embarcación, todos cubanos residentes en EE. UU., ingresaron de manera irregular a aguas cubanas “fuertemente armados”, desmintiendo versiones de que buscaban reunirse con familiares.
Proceso penal y atención a los heridos
Díaz-Canel indicó que los supervivientes, todos heridos, están sometidos a un proceso penal con “todas las garantías de sus derechos”. Los lesionados han recibido atención médica completa, pudieron comunicarse con sus familiares, y los familiares de los fallecidos participaron en la identificación de los cuerpos.
El presidente agregó que, durante las investigaciones, los detenidos han reconocido su participación y que fueron ellos quienes abrieron fuego primero contra la embarcación cubana del servicio de guardacostas. Asimismo, han revelado información sobre quiénes los reclutaron y cuáles eran sus objetivos.
Detalles del incidente
El 25 de febrero, las fuerzas fronterizas interceptaron la lancha con diez personas a bordo y una gran cantidad de armamento. La embarcación abrió fuego contra los agentes cubanos, quienes respondieron, provocando la muerte inmediata de cuatro tripulantes y dejando heridos a los seis restantes, así como a un oficial cubano. Posteriormente, uno de los heridos falleció.
La Fiscalía General de la República (FGR) de Cuba informó que los detenidos enfrentan cargos por terrorismo, con sanciones que van desde 10 años de prisión hasta la cadena perpetua y la pena de muerte.
El incidente ocurre en un contexto de tensión entre EE. UU. y Cuba, tras medidas de presión de Washington sobre la isla y demandas de negociación con el Gobierno cubano.




